El mes de agosto de 1989 asumí el cargo de capellán de Ig y con esto también la responsabilidad del Santuario de María Reina de la paz de Kurescek que estaba en ruinas. En el archivo parroquial encontré una voluminosa carpeta con documentación que atestiguan cuantos esfuerzos invirtieron mis antecesores para salvar esta iglesia de la destrucción en los tiempos difíciles después de la guerra. Todo este esfuerzo fue inútil. Incluso yo mismo estuve convencido que esta iglesia estaba sentenciada al olvido. Entre los fieles quedaban muy pocos entre los que abrigaban la esperanza que vendría el tiempo de la renovación de la iglesia. El mes de febrero me sorprendió la visita de un grupo de miembros del movimiento posconciliar de la Renovación en el Espíritu entre los cuales había también dos sacerdotes. Me pidieron permiso para poder celebrar la santa misa entre las ruinas del Santuario de vez en cuando y reunirse para la oración. Con alegría les di mi permiso pues me informaron que sobre este deseo ya está enterado el señor arzobispo. Durante esta visita escuché por primera vez sobre los acontecimientos inusuales con relación a Kurescek. En ese momento no presté demasiada atención a estas narraciones.
El sábado después de pascua, el 21 de abril se presentó
un grupo más grande de hombres y mujeres. Manifestaron su predisposición
para limpiar de ruinas la capilla de la iglesia, preparar un techo provisorio
y poner un altar sencillo. Me alegré de este interés. A pesar
del mal tiempo nos encaminamos hacia las ruinas. En primer lugar, juntos
pedimos por la ayuda de Dios y María y rezamos las oraciones para
el comienzo de los trabajos de renovación. Nadie sospechó
en ese momento que rápidamente sería escuchada nuestra oración
y cuanta bendición recibiríamos de María. A pesar
del frío y la lluvia los hombres se pusieron a trabajar. La capilla
estuvo limpia rápidamente, los carpinteros pusieron un techo provisorio,
otros limpiaron los matorrales e hicieron cruces sencillas para las estaciones
del Vía crucis. Durante el trabajo mejoró también
el clima. Asomó un sol cálido y calentó a los empapados
voluntarios.
Durante las semanas siguientes se reunían cada vez más personas a orar. En todos nacía el deseo de renovar la iglesia. Por eso comenzaron a reunir donaciones y traérmelas. Yo no las recibía con gusto porque entonces todavía no creía que podría usarlas pronto para la causa que se donaron. Así mismo, en las reuniones de pastoral parroquial tratábamos el interés que se despertó por la renovación de Kurescek. Los hombres propusieron que con trabajos voluntarios limpiarían también la nave principal de la iglesia y los alrededores. El sábado 26 de mayo de 1990 se reunieron muchos voluntarios. A los parroquianos de Ig se le unieron también algunas mujeres y hombres de Ljubljana y otros lugares. Las tareas se realizaron con una predisposición alegre y a media tarde la iglesia y los alrededores estuvieron limpios de escombros y malezas.
Todo este tiempo estuve reuniendo los datos históricos sobre
el Santuario de Kurescek. El encargado del archivo del arzobispado de Ljubljana
encontró también la documentación de la peregrinación
masiva que presidió el entonces obispo Dr. Gregorio Rozman el domingo
de los Angeles del año 1940. Miles de peregrinos junto a su pastor
pidieron a María por la paz. En ese entonces prometieron a su vez
que cada año renovarían esta peregrinación. Cincuenta
años pasaron de esta promesa. Las peregrinaciones no se hicieron
y la promesa ya fue olvidada. Decidí que después de cincuenta
años cumpliremos nuevamente con esta promesa. Para esta intención
traeríamos la imagen de la Reina de la paz desde su hogar provisorio,
la iglesia de Zelimlje. Para el día de esta primer celebración
elegí el último domingo de agosto, después de la festividad
de María Reina que la Iglesia celebra el 22 de agosto. Ese domingo
26 de agosto de 1990 la Virgen María nos sorprendió. Varios
miles de peregrinos, muchos con lágrimas en los ojos saludaron a
María. La fe y el amor de tantos me convenció que María
realmente desea tener su hogar en este lugar. Las dudas que hasta ese momento
todavía tenía, dieron paso a la determinación que
haré todo lo que pueda por la renovación de Su Santuario.
Pedí la ayuda profesional de mi amigo el arquitecto y profesor Dr.
José Kusar. Quien con alegría aceptó mi propuesta.
Me animó con la promesa que todo su trabajo será donado por
la realización del proyecto. Problemas administrativos no hubo.
Rápidamente reuní los permisos eclesiales y gubernamentales.
Se me anunciaban cada vez más personas íntegras que con sus
donaciones querían integrarse a este trabajo para María.
Para realizar los trabajos de construcción más importantes
pedí al maestro constructor Francisco Pelko. Enseguida estuvo dispuesto
a realizar este trabajo. A finales del mes de marzo del año 1991
comenzamos con el trabajo. En primer lugar hubo que ensanchar la calle
y electrificar. Los bomberos de Ig proveyeron de agua la construcción.
Los constructores se encargaron del campanario en primer lugar y justo
a la mitad de la guerra de diez días por la independencia de Eslovenia
sobre el renovado campanario brilló el símbolo del triunfo
de Cristo, la Cruz. El mes de octubre ya estuvieron terminados los trabajos
gruesos y la iglesia muy pronto también techada con chapas de cobre.
La madera para el techo la donaron los parroquianos de Ig y Golo, una parte
importante también los amigos de los alrededores de Grosuplje. Entrado
el otoño y durante el invierno ya celebrábamos las santas
misas debajo del nuevo techo. Después de Pascua del año 1992
los albañiles continuaron con el trabajo. Kamnosek Vojko Muzina
ya estaba preparando las placas de mármol para el altar. A pesar
del largo y muy caluroso agosto los constructores pudieron terminar la
parte exterior de la iglesia, los voluntarios pudieron ordenar los alrededores
y construir las cercas de piedra.
El último domingo de agosto (30-08-1992) pudimos vivir el día del gran triunfo de María. El arzobispo de Ljubljana Dr. Luis Sustar junto a más de cinco mil peregrinos recibió y saludó a la imagen misericordiosa de la Reina de la paz y entre oraciones y cánticos la acompañó al renovado Santuario. La alegría de los corazones presentes no la pudo estropear la llovizna que justo a esta hora y como símbolo de la bendición de Dios y después de una gran sequía mojó la tierra sedienta. Con nosotros se alegraba también María y este regocijo lo manifestó así: "Hoy hay mucha alegría en mi Corazón, mientras con ustedes celebro el triunfo en Kurescek. Mi bendición acompañará a todos los que tomaron en serio mis deseos de renovación de este Santuario y a todos los que con trabajo y dinero contribuyeron para la realización de la renovación de la iglesia. ESTE ES MI LUGAR, LUGAR DE GRANDES GRACIAS. MI CORAZÓN Y EL DE MI HIJO LOS ESPERAN" (mensaje del día 30-08-1992).
En el otoño de este año viví una sorpresa más.
Las propietarias del restaurante cerca de la iglesia que alguna vez fue
un albergue de montañeses, inesperadamente lo ofrecieron para su
venta. Durante el último año padecieron muchos inconvenientes
pues sus inquilinos con comportamientos indebidos perdieron la confianza
de sus huéspedes. Con esta noticia enseguida pensé que esta
sería una residencia adecuada para los sacerdotes y peregrinos.
Con un grupo de amigos y colaboradores conversábamos de esta posibilidad.
Si bien las cuentas de la renovación de la iglesia no han sido saldadas,
reflexionábamos sobre la posibilidad de la compra de este edificio.
Después de largas reflexiones y oraciones se modeló la propuesta
de pedir un préstamo sin interés a los amigos de la Reina
de la paz y todo lo demás se lo dejaríamos a Ella. Cuando
la novedad fue publicada se comenzaron a acercar los amigos de María
y traían los préstamos y también donaciones. Hasta
el mes de noviembre de 1992 tuvimos recaudado tanto dinero que obtuvimos
la autorización del episcopado del Arzobispo para poder cerrar la
compraventa del inmueble. El inmueble era resistente y casi sin uso y después
de una renovación profunda se convirtió en un hogar de peregrinos.
El año 1993 me sorprendí con otro acontecimiento. Un grupo de personas de Suiza visitó a la Virgen María en Kurescek. Durante la conversación comentaron que ellos también reunirían una donación para algún proyecto en relación con la terminación de la iglesia. Pensé en las campanas y les sugerí que podrían ayudar para su compra. Enseguida estuvieron de acuerdo y prometieron que pagarían los gastos de la fundición. Animado con esta propuesta comencé la preparación de la compra de las campanas. El arzobispo de Ljubljana las bendijo solemnemente el domingo 29 de agosto de 1993. El año 1994, para su festividad le regalamos a la Reina de la paz las imágenes de los altares laterales encuadrados en ricos marcos barrocos y las luminarias (arañas). El año 1995 la iglesia recibió un órgano adecuado. Una parte importante del dinero necesario para los instrumentos de la Reina de la paz nuevamente lo donaron los amigos de Suiza, que antes habían posibilitado la compra de las campanas.
Este año, el 10 de febrero (1996) conmemoramos el sexto aniversario en que María nos incentivó a la renovación de la oración y del Santuario en este, hasta entonces lugar olvidado y abandonado. Todos estos años estuvieron llenos de acontecimientos extraordinarios de la presencia especial de María. Yo mismo, en todos mis esfuerzos comprobaba que verdaderamente estaba la misma Virgen María presente en cada trabajo. Nunca pedí ayuda a nadie. María inspiró a miles de personas la predisposición para que materializaran en la construcción de Su Santuario toda su fe y su generoso amor. Las instituciones gubernamentales y eclesiales no se interpusieron nunca pero tampoco colaboraron.
Todo aquel que visita el Santuario de la Reina de la paz en Kurescek con un corazón abierto, siente que aquí puede rezar. Esto no es nada extraordinario, si cada piedra de este refugio de Dios es signo del amor de María. "Que en forma especial y personal se hizo presente también en este pedacito de tierra." (Mensaje del día 10-2-1996).
¿Qué nos traerá el futuro? Esto está en las manos de Dios y María. Ya el 7 de setiembre de 1991 nos reveló su deseo que construyéramos un gran Santuario en el prado que está bajando desde la actual iglesia, en honor a la Santísima Trinidad. El 10-2-1993 nos prometió, "Que con la construcción del nuevo Santuario en Kurescek consagrado a la Santísima Trinidad crecerá también la Iglesia y se enriquecerá espiritualmente. No solamente aquí, sino en muchos lugares del mundo revivirá la Iglesia que ya casi están muerta". (Del mensaje del 10-2-1993). Al año siguiente nos advirtió sobre la preparación más importante para la posible realización de esta promesa. Ella nos pidió: "Oren y esfuércense para que las circunstancias maduren más rápido, para el comienzo de la construcción de la iglesia de la Santísima Trinidad y para que mi voz se difunda por todo el mundo" (Del mensaje del día 10-2-1994). Cuando "madurarán las circunstancias para la construcción de la nueva iglesia de la Santísima Trinidad", nadie lo sabe. Pero podemos tener fe, que la misma Madre María nos dará esta señal, cuando las condiciones maduren. Yo creo que la primer señal será la adquisición del terreno en el cual se erigirá la iglesia. Momentáneamente todavía tenemos dificultades para este fin pero hay también signos de que será posible realizarlo. Seguramente María nos está preparando alguna sorpresa.
El Santuario renovado de la Reina de la paz brilla como señal. La débil chispa cubierta por un montón grande de cenizas de odio y maldad volvió a encenderse en una gran fogata vista desde lejos. Nuevamente nos recuerda el tesoro del Evangelio que aceptaron nuestros antepasados hace más de 1250 años. Oremos por las intenciones de María, para que muchas personas en la luz de este fuego, con la fe profundizada y con confianza miremos el rumbo hacia el futuro.
Administrador del Santuario de la Reina de la paz en Kurescek