9-12-1989 3-3-1990 4-8-1990
29-1-1990 7-4-1990 8-9-1990
10-2-1990 5-5-1990 6-10-1990
22-2-1990 2-6-1990 3-11-1990
1-3-1990 7-7-1990 8-12-1990
Medjugorje, 9-12-1989
Hijo, ama mi Corazón y el de mi Hijo. Invita y exhorta a las personas que por medio de mi Corazón acudan al de mi Hijo para que encuentren la verdadera paz que todos tanto necesitan...
¡Renueven la oración en el lugar olvidado y abandonado!
Te bendigo.
Capilla de la parroquia de Begunje en Gorenjska, el 29-1-1990
¡Vayan a Kurescek! ¡Continúen siendo me fieles! Soy la Reina de la paz.
Kurescek, 10-2-1990
Soy la Reina de la paz. Renueven la oración en éste lugar. Reúnanse aquí, con mi Corazón y el de mi Hijo.
Enseguida levanten los símbolos de la fe y de oración. Cuanto antes comiencen con el santo sacrificio del altar, cada vez que puedan, hasta que llegue a ser permanente. Preparen un lugar provisorio para la santa misa, así el que la celebre pueda estar bajo techo. Aquí se celebrarán las ofrendas hasta que construyan la casa y la iglesia, donde me estableceré como la Reina de la paz y daré la paz.
Este será un lugar de gracias, lugar de sanaciones de las enfermedades y heridas del alma. El que acuda a este lugar teniendo fe en mi Corazón y en el de mi Hijo será sanado y merecedor de la paz que solamente puede dar el cielo.
Hijas e hijos que están en la Renovación, cuiden de que no esté sola los primeros jueves, viernes y sábados. Estos días visítenme en este lugar y yo los bendeciré.
¡Mis hijas e hijos! Amen al Amor, mi Corazón es el camino hacia Él. ¡Ámense entre ustedes! El amor es más grande que satanás, quien los va a tentar en muchas ocasiones.
¡Permanezcan fieles, oren y oren! Yo estaré con ustedes. No demuestren nada, yo demostraré. Aprendan de mis mensajes que di en Medjugorje.
¡Los bendigo!
No temas. Las pruebas serán grandes. El dolor es tu educador. Yo estoy contigo. Te bendigo.
Para la meditación y oración aconsejó: 1. Re. 6, 11-13
Capilla de la parroquia de Begunje en Gorenjska, 22-2-1990
El jueves, dentro de una semana, ve a Kurescek. Que vayan también otras personas. Oren y oren mucho por los sacerdotes, especialmente por los que están en dificultades y pruebas. Que los sacerdotes mismos acudan a mí y también por medio de la persona que te mostraré. Nosotros dos pediremos mucho al gran Sacerdote por todos los que oren con confianza.
Smaverski preguntó a la Madre María como puede entender el mensaje que dio en Medjugorje de que aquella es su última aparición y a pesar de esto se aparece nuevamente en Kurescek. María le respondió: ¡La última aparición es en consideración al tiempo-período y no al lugar!
Kurescek, 1-3-1990
¡Alabado sea Jesús! Estoy feliz de ustedes. Mi Corazón es el camino a Jesús. ¡Caminen con agrado por este camino! Su fidelidad al cuarto mandamiento será premiada. Este es el único mandamiento con la promesa. Serán premiados por la fidelidad y el respeto hacia sus padres terrenales y celestiales.
Digan a mis hijos, los sacerdotes, que acudan a mí con amor. Mi Corazón recibe a todos los sacerdotes, los fuertes y débiles, los fieles y caídos. Con agrado recibo a todos los que agradecen y también a los que piden. Mi intercesión y bendición estará con todos los que están en aprietos, en pruebas y en peligros, para que las fuerzas satánicas no les impongan con engaños, la infidelidad al estado sacerdotal.
Que todos mis amados hijos sacerdotes descubran mi maternidad y la paz que les doy. Los primeros sábados vengan a mí, también a este lugar de paz.
Al fondo, a la izquierda de María se apareció la imagen de un obispo que estaba flotando sobre la Tierra al igual que María. Ella giró ligeramente, miró la imagen, la mostró con su mano izquierda y dijo:
Él, el obispo Anton Vovk oró, se preocupó y ocupó mucho para que la Iglesia tuviera suficientes sacerdotes. Vivió con grandes preocupaciones, a causa de los peligros de sus sacerdotes y por eso es su intercesor en el cielo. Acudan a mí y a él con las peticiones por las vocaciones sacerdotales y por los diferentes peligros, dificultades y pruebas a que están sometidos.
¡Permanezcan me fieles! ¡Los bendigo! ¡La paz de Dios esté con ustedes!
Kurescek, 3-3-1990
¡ Alabado sea Jesús! ¡Paz, la paz esté entre ustedes! Dios es su paz. ¡Conviértanse y hagan penitencia! Sean portadores y dadores de paz. La paz reine entre ustedes y Dios; y entre las personas.
¡Clamen e inviten a la reconciliación de las naciones, de los pueblos y de las familias!
Preparen con esmero el encuentro de todos los que desean reconciliarse, que desean perdonar y ser perdonados. A este encuentro inviten a todos los que desean ser partícipes de la paz de Dios, sin considerar su nacionalidad.
Que el encuentro sea en mayo de 1991. Que este sea el mes de la reconciliación. Comiencen el primero de mayo y continúen todos los sábados de este mes. Prepárense desde ahora con ayuno y oración.
Clamen e inviten: ¡No endurezcan sus corazones y perdonen para que les sea perdonado! Esto lo desea su Madre.
Agradezco a ustedes porque están abriendo las puertas al río de personas que desembocará a mí, en este lugar. No teman de las dificultades, yo estoy con ustedes. No busquen a sí mismos, cumplan la voluntad de Dios. Que los sacerdotes tomen las precauciones necesarias, para que estén a disposición de las personas, para el sacramento de la reconciliación.
Siguió, la aparición del vía crucis, que comenzaba paralelamente al cementerio, unos cien metros a la derecha, continuaba por el borde hacia arriba, hasta el camino abandonado a la derecha, debajo de la iglesia y sobre él, hacia el lado noroeste de la iglesia. María dijo:
¡Levanten los símbolos del vía crucis y oren!
Después de la visión del vía crucis, María se apareció con las manos extendidas, con las palmas hacia arriba y dijo:
¡Permanezcan me fieles! ¡Los bendigo! ¡La paz de Dios esté con ustedes!
Para la meditación y oración sugirió: Is. 40, 1-12.
Kurescek, 7-4-1990
¡Alabado sea Jesús! Gracias por haber venido. Sus corazones necesitan paz. ¡Anhelen la reconciliación! Difundan mi deseo de reconciliación en las familias, entre los vecinos y entre las naciones.
Deseo, que las festividades de la pasión de mi Hijo y la mía, les traigan amor y paz.
Sacerdotes, mis amados hijos, ámense entre ustedes y no juzguen a sus hermanos sacerdotes, que están en pruebas. Oren por ellos y aconséjenles que vengan a mí. Les ayudaré.
Permanezcan fieles a las promesas que hicieron a la Iglesia, al papa, a los obispos y superiores, para que puedan ser fieles a sus servicios y a Dios.
¡Permanezcan me fieles! ¡Los bendigo! ¡Amen a mi Hijo Jesús!
Para meditar, agregó: 1 Sam. 8 y Heb. 7.
Kurescek,
5-5-1990
Mi Hijo y yo deseamos que anuncien la reconciliación a todas las personas. Que todos los santuarios consagrados a mí se conviertan en resplandor de reconciliación y amor. Que el mes de mayo de 1991 sea el mes de la reconciliación para todas las personas. Ocúpense para que todas las personas comprendan este, mi deseo. No sean demasiado lentos el tiempo es valioso.
Mis amados hijos sacerdotes, permanezcan fieles a las promesas bautismales y a las promesas que le dieron a Dios, la Iglesia y al obispo durante su ordenación sacerdotal. No se alejen de su obispo. Esto lo desea su Madre.
Gracias por haber venido. Permanezcan me fieles. ¡Los bendigo!
Kurescek, 2-6-1990
¡Alabado sea Jesús! Me alegro de todos porque respondieron a mi invitación. Muchos van a sentir mi presencia y mi bendición.
Por causa de las dificultades, dudas y enfrentamientos de algunos no estén preocupados. Que a ustedes no se los lleve ni la brisa ni el huracán. Yo, su Madre, estoy con ustedes.
No se olviden de la reconciliación. Participen de la oración por ella, donde sea y cuando sea que los invite la Iglesia y a su vez ustedes mismos inviten y llamen a la misma. Con esmero preparen los encuentros de reconciliación que serán en mayo de 1991, en este lugar.
Amen a los sacerdotes y oren por ellos. Las fuerzas oscuras desorientan a muchos sacerdotes para que se aparten de la fidelidad a las promesas, abandonen la oración y se enfríen completamente por ella. Sin oración el alma se queda sin respiración. Sin respiración sobreviene la muerte y la desintegración.
¡Oren, oren! El cimiento de su oración ahuyentará las fuerzas del mal para que los sacerdotes no desistan. ¡Los bendigo a todos!
Kurescek, 7-7-1990
¡Alabado sea Jesús! Gracias, porque se han reunido tantos a mi lado. Muchos desean realizar la santa confesión pero hay muy pocos sacerdotes-confesores. Ni siquiera todos los sacerdotes presentes están dispuestos para la confesión.
Acompañen los mensajes que doy en Medjugorje. También los mensajes que doy aquí son para todas las personas.
Esmérense para reconocer los misterios del Corazón de mi Hijo y el mío. Oren por los sacerdotes. Las impurezas del cuerpo y del alma son la principal apertura a través de la cual entran los malos espíritus en sus almas. Estos malos espíritus debilitan la fidelidad de las promesas al obispo, la Iglesia y por fin a Dios. Grande es mi tristeza a causa de la infidelidad de los sacerdotes e indecencias; que llegan a la gente por medio de los sacerdotes infieles.
Prepárense y maduren para la reconciliación. Oren por la reconciliación, la paz y el amor en las familias jóvenes.
Prepárense espiritualmente para la comunidad del Corazón de Jesús y de María. No esperen a ser muchos.
Bendigo a todos ustedes y también a los que vinieron con intenciones impuras.
Kurescek, 4-8-1990
¡Alabado sea Jesús! Mi Corazón está alegre porque, también en este lugar, son cada vez más los que están a mi lado.
Entréguenme todas sus inquietudes. Hagan su acto de penitencia. Reconcíliense con ustedes mismos, con las personas y con Dios.
Oren por la reconciliación, para que la vivan en su interior. Satanás aulla y busca a quien tragar.
Imprégnense de la paz de Dios, la que mi Hijo, desea darles en abundancia.
¡Amados hijos sacerdotes! Reciban mi invitación para la reconciliación. Permitan que mi Corazón los transforme según el plan del Corazón de mi Hijo.
Oren unos por otros, especialmente por los hermanos que están en pruebas peligrosas. No están solos, con ustedes está mi Corazón Inmaculado. ¡Está abierto, entren! En sus corazones se extenderá el Reino de Jesús y Su paz se reflejará sobre todas las personas.
Que los ejemplos de su intercesor, Santo Cura de Ars, los incentiven para que, con agrado, quieran recurrir a él, para que les consiga con su intercesión, aquellas virtudes con las cuales él mismo logró su santificación.
Ámense entre ustedes, como amó a sus sacerdotes, el obispo Anton Vovk.
Todos confíen en mí, no se dejen engañar.
Yo, la Reina de la paz y su Madre, los bendigo y doy la paz a todos los que con confianza acuden a mí.
Kurescek, 8-9-1990
Me alegro, porque se han reunido muchos, por amor a mí.
Con mi Hijo Jesús, nos alegramos, porque son muchos los que toman muy en serio y se esmeran, por mis deseos de reconciliación y crecimiento espiritual. Nuevamente les encargo: ¡Renueven sus corazones para que sean portadores de paz! Ámense entre ustedes. Amen también a sus enemigos y perdónenles. Anuncien y difundan mis deseos de reconciliación. Oren por los enfermos espirituales y por la falta de amor en las familias separadas. Oren por la reconciliación nacional e internacional. Con la paz que les doy lleven la luz del amor delante de mí, para que pueda establecerme en todas sus familias.
¡Oren por los sacerdotes y no condenen a los débiles!
¡Sacerdotes vuelvan a las fuentes del cristianismo! Copien los ejemplos de los primeros cristianos, los apóstoles y posteriores santas y santos. En los documentos eclesiásticos, que emitió la Iglesia, inspirada por el Espíritu Santo están los fundamentos de la renovación espiritual de la Iglesia. Muchos sacerdotes no se esfuerzan para descubrir estos documentos ejemplares porque prefieren nadar en la superficialidad. No se guían sólo a sí mismos, son guías de las almas que les son confiadas. Bendeciré a cada uno de sus esfuerzos por su profundización espiritual.
Los bendigo a todos ustedes y a los que me trajeron en sus corazones. Anuncien y difundan mi deseo por la reconciliación.
Kurescek, 6-10-1990
¡Alabado sea Jesús! Me alegro porque son muchos a mi alrededor, me alegro de sus oraciones y la apertura de sus corazones, cuando junto a mí, acompañaban a mi Hijo en la terrible procesión del vía crucis.
Sus oraciones por la reconciliación no quedarán sin la aprobación de mi Hijo y la mía. Con gran esmero prepárense para el mes de la reconciliación.
Frecuentemente y con amor recen el santo rosario y descubran los misterios de esta oración. Cada misterio es manantial de agua viva. No recen sólo con la boca, recen con el corazón y el alma.
¡Ámense entre ustedes! Que cada uno aporte con su parte para la unificación de la Iglesia. Llámenme, confíen en mi y les ayudaré.
Cuiden del león rugiente para que no los utilice para la división en la Iglesia, la familia y la sociedad.
¡Sacerdotes mis amados hijos! Realicen todas las celebraciones, especialmente el sacrificio de la santa misa, con gran respeto, recogimiento y la belleza de los gestos simbólicos.
Preocúpense por su santificación sólo así podrán ser guías del pueblo de Dios.
No hay servicio más honorable que el sacerdocio porque proviene de los valores eternos. La responsabilidad del sacerdote es grande porque con su luz guía hacia la vida y con su oscuridad hacia la perdición.
Sacerdotes sean portadores de la luz de Dios para que ninguna persona se pierda a causa de la falta de esta iluminación.
Mi Corazón está alegre a causa de su esfuerzo para la renovación de la iglesia, por lo que bendigo a todos los que trabajan en esto.
Los bendigo a ustedes y a todos por los que me han pedido.
Kurescek, 3-11-1990
¡Alabado sea Jesús! Descubran la riqueza de mi Corazón. Enriquézcanse en Él. Busquen la paz en la fuente de mi Corazón. Oren para que puedan reconocer cada vez mejor la pobreza de los corazones humanos y la riqueza del mío que es el atajo hacia el Corazón de mi Hijo. Oren y pidan por el regalo del amor para que cada uno de ustedes madure para la reconciliación absoluta. ¡Perdonen para que les sea perdonado!
¡Sacerdotes, mis hijos amados! Déjense guiar por el Espíritu Santo para reconocer la grandeza, santidad y responsabilidad del servicio sacerdotal. Su servicio está en la tierra pero es servicio a Dios para la realización de Su plan de resurrección. Muchos sacerdotes tienen el santo servicio solamente para obtener los medios para sus necesidades terrenales, pero su servicio es mucho más.
Yo su Madre, deseo ayudarles. Entren en mi Corazón. Difundan mis deseos que están en estos mensajes y entusiásmense con ellos para que todos mis hijos sientan la preocupación y el amor Maternal.
Los bendigo a ustedes y a todos por los cuales me han pedido.
Kurescek, 8-12-1990
Gran cantidad de personas y sobre ellos se aparece María. Entre las personas reconozco algunos rostros... La Madre María llora y dice:
Me alegro por todos los que me siguen. Pero estoy triste por todos los que introducen inquietud, discordancia y desobediencia a mis mensajes, entre ustedes.
¿Porqué no gritan e invitan a la reconciliación? ¿Porqué me mantienen a mí y a mis mensajes de Kurescek en la oscuridad?
Que se purifique su amor hacia mi Corazón y el de mi Hijo. Reúnanse en la Familia del Corazón de María y Jesús. Que esto sea la corriente espiritual de todos los que aman nuestros Corazones y desean aprender y resguardarse en ellos.
¡Sacerdotes, mis hijos amados! Los invito para que sean ejemplos en la Familia de mi Corazón y el de mi Hijo.
En mi festividad de la Inmaculada concepción los invito especialmente para que con esmero preparen los encuentros de reconciliación. ¡El ayuno, la oración y acudir a mi Corazón sea su ayuda!
¡Soy su Madre y los bendigo!