¡No teman, yo estoy con ustedes! Permanezcan fieles aún durante las pruebas que están ante ustedes.
Oren, oren mucho por los sacerdotes que aman. Muchos están en grandes pruebas, especialmente los que descuidaron la oración o ya la abandonaron y los que celebran el sacrificio de la santa misa superficialmente. En ellos, comienza a resquebrajarse la fidelidad a Dios, a la Iglesia y a las promesas rápidamente; por eso no tienen fuerzas para preocuparse por la pureza del alma y del cuerpo.
¡Mis amados hijos sacerdotes! Preparen la reconciliación con esmero. Oren por sí mismos para que sean vencedores en las pruebas; oren especialmente por sus hermanos sacerdotes que estén en dificultades, ámenlos y no los abandonen. Permanezcan fieles a la Iglesia, a su obispo y a sus promesas. ¡Yo les ayudo, confíen en mí!
Su Madre, Reina de la paz, los bendigo a ustedes y a todos los que me encomendaron.
Kurescek, 2-2-1991
Les agradezco a todos los que me visitan también aquí. Estoy especialmente agradecida a los pocos sacerdotes que, sin miedo, aceptan mis mensajes y los bendigo particularmente.
Nuevamente invito a los fieles y a los sacerdotes de la Renovación que me sigan con confianza y cumplan con mis mensajes de Medjugorje y Kurescek.
Con especial deseo invito a todos los hijos e hijas de Juan Bosco que acepten mis mensajes, los vivan y difundan entre sus miembros y entre las personas que les son confiadas.
Deseo que las parroquias de Zelimlje, Golo e Ig se consagren a mi Corazón y al de mi Hijo después de una esmerada preparación. Que los sigan las demás parroquias. Que la consagración sea solemne. Que después, las parroquias, continúen renovándose en el espíritu de la consagración y se abandonen a la poderosa corriente del amor de mi Corazón y el de mi Hijo.
Sacerdotes, religiosos y religiosas que sientan la corriente que sale de nuestros Corazones, se conviertan en almas del Sagrado Corazón de María y Jesús. Esmérense para que también los laicos se vayan integrando en la Familia de nuestros Corazones.
Deseo que cada semana haya una hora de profundización de los misterios de mi Corazón y el de mi Hijo. Que todos los miembros de la Familia del Sagrado Corazón de María y Jesús asistan a estas horas si fuera posible.
Prepárense para la reconciliación con la oración y el ayuno, para que sean merecedores de la paz de Dios.
Oren y oren por la paz del mundo. Satanás ataca y amenaza la paz mundial con toda su fuerza. También la Iglesia será probada fuertemente. La oración, el ayuno y la vida según el Evangelio son las armas más fuertes en contra de las terribles fuerzas del mal.
Yo, su Madre, la Reina de la paz estoy con ustedes. ¡No teman! Vivan mis mensajes. Dios es todopoderoso por eso es sólo Él su paz y su triunfo.
Que mi bendición los acompañe, especialmente a los que me siguen y a los que me encomendaron.
Ig, 2-2-1991
En la santa misa, durante la oración del Padrenuestro.
Que la coronación del año festivo de la parroquia de Ig, sea el ofrecimiento y la consagración de la misma a mi Corazón y al de mi Hijo. Esto lo desea su Madre, la Reina de la paz. Feliz por la gran cantidad de hijas e hijos, los saludo y bendigo.
Kurescek, 2-3-1991
¡Alabado sea Jesús! ¡Amadas hijas e hijos! Presten atención al tiempo de Cuaresma que los invita a la conversión. Realicen obras de penitencia. Oren, oren mucho y apoyen la oración con el ayuno. Oren por la paz y la reconciliación.
Deseo que vivan en paz y amor. Quiéranse y ámense unos a otros. No juzguen a los demás para averiguar sus debilidades. Miren en ellos lo que es digno de imitar y aquello que Dios implantó en su corazón.
¡Sacerdotes, mis amados hijos! No estoy triste porque muchos de ustedes no aceptan mis mensajes con seriedad, pero sí me entristece que no profundicen en mi Corazón de Madre en las formas que la Iglesia recomienda desde épocas pasadas. Estos sacerdotes tienen mi ayuda, intercesión y bendición limitados. Los invito para que en oración y meditación se encuentren conmigo. Profundicen en mi Corazón.
Me alegro mucho del gran número de personas que veo llegar para encontrarse conmigo. Sus visitas a mí son señal de que en sus corazones crecen el amor y la confianza por eso los bendigo. Así mismo, bendigo a todos los que me encomendaron y por los que rezaron.
Kurescek, 6-4-1991
¡Alabado sea Jesús! Les estoy agradecida por su lealtad, pero me entristezco a causa de los que podrían colaborar conmigo de la mejor manera en la preparación de los encuentros de reconciliación e informar al mundo mi deseo; pero abandonaron su colaboración conmigo y con aquellos que desean de corazón que mi deseo se realice. Me duelen la desconfianza, las dudas y la poca seriedad para con mis mensajes. Si bien hay tan poca seriedad, muchas personas experimentarán la gracia de la reconciliación, a más de una familia volverán la paz y la lealtad. Mi ferviente deseo por la reconciliación se encenderá en Kurescek y en otros santuarios míos donde se refugiarán los buscadores de paz y reconciliación; si soy la Reina de la paz.
Estoy feliz por su colaboración conmigo y con la misericordia de Dios, pero triste por su frialdad y su falta de seriedad. Quien no colabore no será condenado, pero será limitado para muchas Gracias.
Invito a mis amados hijos que colaboren conmigo. Que se protejan de la astucia de Satán, especialmente de los medios por los que ha sido engañado Sansón. No se permitan enceguecer como Sansón para que no sean sacrificio de su ruina.
Sean mis fieles niños, los ayudaré. Tengan valor aunque sean pocos. Yo estoy con ustedes.
¡Bendigo a todos ustedes! ¡Lleven mi bendición a sus hogares y donde sea que residan!
Kurescek, 1-5-1991
¡Alabado sea Jesús! Me alegro de que tantos amantes de mi Corazón y el de mi Hijo hayan venido a mí y escuchado mi invitación por la reconciliación. Pediré por todos los que desean la reconciliación, que desean perdonar y desean que les sea perdonado. Pediré por todos los que se reunieron aquí y por aquellos que donde sea que alzan las manos hacia mi Hijo y desean la paz para sí mismos y los demás. Que Kurescek y todos mis santuarios sean lugares de reconciliación y agradecimiento por la paz obtenida.
Todos los que buscan la reconciliación realicen también la reconciliación sacramental. Perdonen para que les sea perdonado. ¡Fortalézcanse con el Cuerpo de mi Hijo! Todos los que son sinceros sentirán la paz. Entre ustedes hay quienes no vinieron por la reconciliación y de aquí se irán sin mi bendición.
Sacerdotes, mis amados hijos, deseo que profundicen siempre más en la importancia de su función y que reconozcan cual es su tarea cuando están al servicio de la reconciliación. ¡Permanezcan con el corazón en este servicio majestuoso y lleno de misericordia!
Todos los que están reunidos a mi lado son merecedores de mi bendición y paz. Tiendan la mano a todos los que perdonan para que ellos también les perdonen. A los que no pueden tender su mano, den se la con el deseo y el espíritu.
Lleven mi paz y ofrézcanla a todas las personas. Los bendigo y les doy mi paz.
Kurescek, 4-5-1991
Decimotercera estación del Vía crucis.
¡Alabado sea Jesús! Queridos amantes de la paz y justicia de Dios: por mi medio entreguen todos sus sufrimientos a causa de las injusticias que las personas les hicieron o hicieron ustedes a los demás y por su debilidad para perdonar. Recibirán fuerza y amor para perdonar. Empápense de la paz celestial de mi Corazón y del de mi Hijo y ofrézcanselo a los demás. Si van a bendecir a los que no los quieren serán bendecidos ustedes mismos.
¡Perdonen, perdonen! Preocúpense porque Dios viva en sus familias y habrá paz entre ustedes.
Estoy feliz porque por amor a mí han vencido las dificultades del mal tiempo. Rezaré con ustedes para que mi Hijo los bendiga copiosamente.
¡Sacerdotes, mis hijos amados! En mi Corazón hay felicidad porque también aquí están al servicio de la ofrenda de mi Hijo y la reconciliación. Oren por sus hermanos sacerdotes, así como por los que no los entienden, los que se les oponen y los que los condenan. Ámense entre ustedes y sean pastores escrupulosos y sanadores de las almas que les son encomendadas, que llegan a ustedes buscando remedios para su alma y reconciliación.
Los bendigo con el Corazón alegre. Bendigo a todos los que perdonan y a los que les perdonaron a ustedes.
Kurescek, 11-5-1991
¡Alabado sea Jesús! Mi Corazón está lleno de alegría porque dentro de ustedes está ganando el amor para que puedan perdonar y buscar la fuerza en el Dios Trino. Con el Corazón alegre oro por ustedes, porque son mis hijos.
Hoy tengo para ustedes un deseo especial de reconciliación: perdonen para que puedan por fin perdonar a sus sacerdotes, si alguna vez los perjudicaron o a lo mejor no les gusta su forma de proceder. Perdónenles si a lo mejor no se esfuerzan suficiente y si alguna vez no les dan buen ejemplo. Oren por ellos, porque es por medio de ellos que reciben gracia tras gracia.
Un árbol espinoso también puede tener buenas uvas si la parra productiva lo abraza con sus vástagos. Sean uno con los sacerdotes como es nuestro Padre celestial uno con el Hijo. Los miembros de un cuerpo no deben estar desunidos.
¡Sacerdotes, mis hijos amados! Para ustedes también tengo un deseo especial: perdonen a su obispo si alguna vez los ofendió y así también unos a otros. Todos son obreros de la viña del mismo Señor. Sean humildes y perdonen también a las ovejas que son desobedientes. La desobediencia es signo de enfermedad y para ella son necesarios los remedios.
Con mucha alegría los voy a apoyar y orar con ustedes para que permanezcan uno, en el misterioso Cuerpo, cuya cabeza es mi Hijo. ¡Ámense entre ustedes, sean pacientes unos con otros y perdónense! ¡Me alegro con ustedes y los bendigo!
Kurescek, 18-5-1991
¡Alabado sea Jesús! La felicidad que siento por su amor hacia mí y mis deseos, será retribuida con abundantes bendiciones y paz. Todos ustedes serán testigos vivos. Los sacerdotes que vinieron a este lugar para ofrecer la santa ofrenda y están al servicio de la reconciliación me dan una alegría especial.
Todos los que se esfuerzan por la reconciliación reciban la paz de mi Hijo que es el único Camino por el cual se llenarán de Verdad que los libera y conduce a la Vida. Quien no sube a este Camino no es merecedor de la paz ni de la reconciliación, no se fortalece ni libera con la Verdad. Si desean ser merecedores de la Vida y entrar en Él despídanse de su camino y sus verdades.
Los bendigo siempre, aún cuando algunos me entristecen con su tibieza, falta de fe y la desobediencia. Hoy los bendigo a todos con mucha alegría. Lleven mi bendición a sus hogares especialmente a los que se encomendaron en su oración y en este lugar. Mi bendición y paz fortifique a todos los enfermos que vinieron a mí y a todos los que desearían visitarme en mis santuarios y no pueden.
Kurescek, 25-5-1991
Bendigo a los numerosos amantes de mi Corazón y del de mi Hijo que nos visitaron en este lugar y en otros santuarios. Muchas luces de la reconciliación estaban prendidas. ¡Continúen prendiendo las luces de la reconciliación y paz!
Todos los que en este mes encontraron la paz y reconciliación a sí mismos, con las personas y con Dios sean mis testigos vivos. Los actos de la reconciliación no están terminados. Continúen, oren por el perdón y con las acciones de reconciliación demuéstrense amor. Los apoyaré y esperaré a los que aún no encontraron el camino hacia mi Hijo.
¡Sacerdotes, mis hijos amados! Estoy muy feliz de todos los que con amor humilde sirven a la reconciliación y encienden las luces de la misma entre los sacerdotes y creyentes. Me alegro de la reconciliación entre ustedes, en las relaciones con sus obispos y hacia las personas. ¡No apaguen este fuego! Que no los desalienten las heridas a causa de la humillación y la burla por su entrega a mí. ¡Perdonen y amen! Ustedes que sintieron la acción de mi Corazón sean testigos de mi amor. A los demás me revelaré yo misma.
Que su vivencia de la reconciliación se transforme en un gran fuego de amor. ¡Testifiquen por mí con sus obras!
Los bendigo con regocijo. Lleven mi paz con ustedes. Bendigo a todos los que se les encomendaron y por los que rezaron.
Kurescek, 8-6-1991
¡Alabado sea Jesús! ¡Queridos hijos míos y queridas hijas mías! Me alegro mucho por todos los que con fe y por medio de mi Corazón, acuden al Corazón de mi Hijo. Nuevamente los invito que se alimenten con la comida que los va a saciar para que ya no tengan hambre y para que se sacien del agua viva y ya no tengan sed. Sólo en la fuerza de esta comida y bebida van a descubrir los misterios de mi Corazón y el de mi Hijo. Necesitan esto para que logren ir por este camino y llegar a la meta. En las almas de todos los que no conocen el tesoro de nuestros Corazones hay mucha miseria.
En la fuerza del Pan y la Bebida podrán ser fieles a las promesas que le dieron a Dios y a la Iglesia.
Invito a todas mis hijas e hijos que se amen entre sí y amen a sus sacerdotes. Vengan a mí, siempre estaré con ustedes. No teman a las nubes oscuras.
¡Sacerdotes, mis hijos amados! Les estoy agradecida por su obediencia y su confianza. Enciendan la antorcha del amor hacia mi Corazón y el de mi Hijo en otros sacerdotes que todavía están tibios hacia mí y su servicio sacerdotal. Esto produce gran dolor a nuestros Corazones.
Les agradezco a todos los que acogen mi invitación. ¡La gente con la que conviven necesita la luz, ofrézcansela, sean luz! Yo, su Madre, estoy con ustedes.
Bendigo a todos y oro con ustedes por los que me encomendaron. Sigan siendo mis hijos fieles.
Kurescek, 6-7-1991
Oh, bendita paz, que en estos terribles días les da mi Hijo por mi intercesión. Quien en esta prueba esté sin paz que ore, su corazón se tranquilizará y obtendrá la fe en mi intercesión.
Perdonen y esfuércense por la paz y la reconciliación. Que en su alma retumbe el llamado de Juan el Bautista: "¡Conviértanse y hagan penitencia!" Cuando se conviertan estará entre ustedes el reino y la paz de Dios.
Renueven la oración en las familias. Reúnanse en grupos de oración, pequeños y grandes. No llamen la ira de Dios sobre sus enemigos sino que bendíganlos y oren por ellos. Los grupos de oración aunque sean de a dos personas son resplandor de gracias y luz para aquellos que están en la oscuridad.
Estoy feliz del gran número de mis hijos en este lugar de paz, es que su amor hacia mí venció el miedo que sembró Satanás entre ustedes.
Deseo que el 5 de agosto se reúnan en Kurescek para glorificar al Padre, Hijo y Espíritu Santo y que agradezcan que soy su Madre.
No se avergüencen del nombre de mi Hijo y el mío. Aquellos a los que mi Hijo significa la Resurrección y son mis hijos salúdense entre ustedes con el saludo cristiano de Alabado sea Jesús o Alabados sean Jesús y María.
¡Los bendigo, crean en mí!
Kurescek, 3-8-1991
¡Queridos devotos de mi Corazón y el de mi Hijo! Nuevamente los invito que oren más por la paz. Habría más claridad entre las personas y aún entre los gobernantes, si todos los que pertenecen al nombre de Cristo, fueran verdadera luz. Por medio de mi Hijo entréguense a la absoluta pertenencia al Padre para que los impregne e ilumine con la luz de la salvación.
Oren y oren por los gobernantes, que con las armas del odio, amenazan las vidas de las cuales su dueño es Dios. Destruyen y matan porque están en la oscuridad. Consíganles con la oración la verdadera sabiduría, para que en ellos se despierte la conciencia, por la cual Dios ajustará sus decisiones.
Reúnanse en las Familias de mi Corazón y el de mi Hijo. El Padre puso en el Corazón de mi Hijo el tesoro inagotable de la Misericordia. Vengan a mí, mi Corazón estará para ustedes ante el Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Sacerdotes, mis amados hijos, sean luz para sus creyentes. Oren mucho y alienten a las personas a la oración. Muchos son los creyentes que desean rezar juntos pero no tienen un guía espiritual porque muchos sacerdotes no prestan atención a sus necesidades. Los grupos sin guías están en peligro de extraviarse. No teman al trabajo adicional, la oración no debe ser una carga pues trae bendición y alegría.
Oren, oren mucho por la paz, por sus enemigos y por todos los gobernantes. Introduzcan a las personas a la vida y al trabajo por la paz. Mi Corazón les ayudará.
Bendigo a todos los que me visitan con gusto, a todos los que llevan en su corazón y especialmente a los sacerdotes.
Kurescek, 5-8-1991
Aprecio a todos los que respondieron a mi invitación, me alegro mucho con ustedes. Especial alegría me dan, mis amados hijos sacerdotes, porque continuamente aumenta su presencia en mis santuarios.
Alaben conmigo al Padre, porque amó tanto al mundo, que dio a su Hijo por la salvación del mundo. Alaben conmigo al Padre porque me eligió para ser Madre de su Hijo. Alabemos al Hijo que me los entregó a mí y son mis hijos. Alabemos al Padre por medio del Hijo porque envía al Espíritu Santo que los fortalece y estimula.
Que su camino de hoy, todas sus oraciones y su ofrenda de la Santa misa sean su ofrenda a la Santísima Trinidad en honor y agradecimiento por mi Corazón. Alégrense de la misericordia de Dios y de mí, su Madre.
Hoy los bendigo con alegría especial.
Kurescek, 7-9-1991
El vidente fue caminando con los acompañantes por el camino desde la casa hacia la cima.
A su derecha veía la iglesia y no muy claramente, la construcción aledaña. La iglesia era sostenida por el Salvador con sus manos extendidas sobre su cabeza, de tal forma que el piso de la iglesia tocaba su cabeza. En cada esquina estaba parado un obispo. A la derecha (visto desde el camino) estaba la figura de F. I. Baraga, a la izquierda A. M. Slomsek, a la izquierda atrás A. Vovk, la imagen de la derecha atrás no era reconocible. Sobre todo esto (sobre la iglesia) estaba la Madre María. Entre otras cosas me dijo que en este lugar sea levantada una nueva iglesia que sea grande y con espacios para la Comunidad del Corazón de María y Jesús y otras habitaciones. Desde la iglesia nueva hasta la vieja capilla renovada que conduzca el Vía crucis con todas las estaciones; que antes de la primer estación esté la estación de: – Que por nosotros sudó gotas de sangre -; que la decimoquinta estación sea, la estación de la Victoria – de la Resurrección. El Vía crucis actual está incluido. Todo el lugar con la iglesia nueva, el Vía crucis y el monte con la iglesia antigua es un lugar de oración bendecido. Que la iglesia esté consagrada a la Santísima Trinidad y la capilla de la Comunidad al Corazón de María y Jesús.
Para las pruebas personales y públicas no hay salvación sin la oración y el ayuno. Nuevamente los invito a la oración y al ayuno. Sean luz, vivan mis mensajes.
Los bendigo a ustedes y a todos los que los acompañan en sus hogares y se les encomendaron en la oración.
Kurescek, 5-10-1991
¡Alabado sea Jesús! Hoy vinieron pocos en comparación con la gran cantidad de personas que de costumbre alegran mi Corazón y el de mi Hijo. La desobediencia del pueblo de Dios a su Creador, en la historia, ha producido mucho mal. La incomprensión de la señal de los tiempos es como el caminar de un ciego en un lugar desconocido.
Muchos no reconocieron las señales por eso el dragón comenzó a lanzar el fuego del mal. ¡Despierten reconozcan por lo menos ahora donde está su salvación! ¡Refúgiense en mi Corazón y en el de mi Hijo! ¡Renueven la alianza con la Misericordia de Dios! Recen, ayunen, prívense y ofrezcan su dolor y a sí mismos a Dios en el altar. Ofrezcan y entreguen sus ofrendas por mis intenciones para que el Corazón de mi Hijo y el mío reinen en el mundo.
Subordinen sus deseos a la voluntad de Dios para que no entorpezcan la llegada de la paz de Dios a sus corazones y entre las personas y pueblos que están en guerra.
Así mismo, a ustedes amados hijos sacerdotes, especialmente invita mi Corazón para que reconozcan las señales de los tiempos. Sean luz al pueblo de Dios y no oscuridad. No abandonen la oración, de otra manera no podrán ver los signos. Preocúpense por la pureza de sus pensamientos y acciones, sus almas y cuerpos. La consagración diaria va a acercar a los creyentes y no creyentes. Si no se alejan de mi Corazón sentirán mi presencia. Soy su Madre por eso no los abandonaré. ¡Colaboren con mi Corazón!
Bendigo a todos ustedes y especialmente a los que sufren.
Kurescek, 2-11-1991
¡Alabado sea Jesús! Entren a mi Corazón y al de mi Hijo y fortalézcanse con la constancia y la paz. Para la paz es necesaria la constancia en la oración ardiente, ayuno y penitencia. Oren y oren por la paz. Ofrezcan sus sufrimientos e inviten a la santa ofrenda a los enfermos e inválidos para que en vez del odio y atrocidades llegue a reinar el amor.
La causa de que las fuerzas oscuras, que siembran entre ustedes este terrible mal, sea siempre más fuerte, es la falta de respeto de los deseos de Dios que son también mis deseos. Permítanme que los ayude. Vivan el Evangelio y mis mensajes que en este tiempo son una gracia especial para ustedes.
Mis amados hijos sacerdotes no duden de mí y de mi ayuda. Cuiden como pastorean su rebaño. ¡Sean su luz!
Los bendigo, especialmente a aquellos hijos míos que me obedecen, trabajan por la paz y ofrecen su cruz. No olviden que soy su Madre, Reina de la paz y crean en esto.
Kurescek, 7-12-1991
Mi Corazón está triste porque hay tanto odio y falta de paz en el mundo, pero me regocijo porque está aumentando la cantidad de hijos con fe en mí.
Oren para que sean capaces de escuchar la voz del Evangelio y para que el mundo pueda ver mi mano que se la ofrezco.
Mis queridas hijas e hijos, hoy tengo un deseo especial y pido que lo proclamen al mundo. Protejan al santo padre Juan Pablo II con la oración y fidelidad. Oren por el cardenal infiel, por los obispos infieles y los sacerdotes que siembran discordia, escandalizan y son infieles al santo padre, la Iglesia y a Dios. Juan Pablo II es mi hijo predilecto. Escúchenlo y en el mundo habrá más paz, unidad y bendiciones.
Sacerdotes, mis amados hijos, el abandono de la oración es la causa de su debilidad y el alejamiento de muchos. Que la oración sea una necesidad y no una obligación porque es la fuente de la fuerza y bendición. Bendigo a todos los que se esfuerzan, especialmente a los que sufren y a los inválidos. Lleven mi bendición a todos los que están solos.