Kurescek, 2-1-1993
El Padre celestial, que es el Creador de todo, en su infinito amor se preocupó por la raza humana en todos los tiempos. Guió a su pueblo por medio de los patriarcas y profetas. Cada vez que el pueblo respetaba la voluntad de Dios y la vivía, los acompañaba Su bendición; pero la desobediencia ha sido acompañada de graves consecuencias.
También ahora Dios guía a su pueblo de la misma manera. Anuncia Su voluntad a través de la Iglesia, por medio de los documentos que el Santo Padre proclama inspirado por el Espíritu Santo. De la misma manera, Dios habla por medio de mí que soy su Madre. Los documentos de la Iglesia, que publica el Santo Padre y mis mensajes son obra del Espíritu Santo.
A la humanidad toda y a cada persona que viven según la voluntad del Padre los acompaña Su bendición, pero la desobediencia tiene graves consecuencias.
¡Sacerdotes, mis hijos amados! Descubran que les dice Dios a través de la Iglesia y sus documentos que son escritos por inspiración del Espíritu Santo. Vivan también mis mensajes que dicta mi Hijo.
Enseñen a las personas y cumplirán con su responsabilidad hacia las almas que les son confiadas y así serán merecedores de la ayuda de Dios y Su bendición, personalmente sentirán la obra de Dios.
Con ustedes rezo por los que escuchan y los que no escuchan, pero a todos los que se esfuerzan para vivir la voluntad de Dios, también los bendigo.
Kurescek, 6-2-1993
¡Alabado sea Jesús! Que alegría siento en mi Corazón cuando veo que son cada vez más los que están reunidos aquí. Especialmente bendigo a los que vinieron de lejos y a los que se esfuerzan para que la mayor cantidad de personas, puedan escuchar mi voz y la voluntad de la Santísima Trinidad, que se la transmite por mi medio y a todos los que se esfuerzan para que mi voz llegue a todo el mundo.
Nuevamente les comunico la voluntad de Dios: que trabajen y se preocupen por la paz y la unidad en la Iglesia. Sacerdotes y todos los creyentes estén junto a sus obispos. Oren y hagan todo lo posible para que el espíritu del mal, quien introduce en la Iglesia la desunión, la insubordinación y la división, quede sin fuerza y sin influencia.
Sean luz, ayuda y apoyo unos para otros. No juzguen, sino que amen.
¡Mis amados hijos sacerdotes! Gracias a todos los que creen y no se fijan en los que tropiezan y caen al lado de su amor hacia mí, su fervor y fidelidad. La luz muestra el camino desde la oscuridad.
Me entristezco por los sacerdotes que están conformes con su bienestar terrenal, con sus equívocos, que están desunidos, que están atados a los bienestares mundanos y aún infieles. No los juzguen, oren por ellos, ámenlos y muéstrenles el camino con el ejemplo.
Con mucha alegría bendigo a todos, especialmente a los enfermos, a los que llevan la carga de la cruz y a mis fieles sacerdotes que están siempre preparados para servir a Dios y a las personas.
Kurescek, 10-2-1993
Tercer aniversario.
¡Alabado sea Jesús! Hace tres años que estoy en este lugar de manera especial. Este es mi lugar desde tiempos remotos. Todos los que tuvieron sus ojos y corazones abiertos, pudieron ver y vivir en estos años, mi presencia y mi obra.
Prometo, que con la construcción del nuevo santuario en Kurescek consagrado a la Santísima Trinidad, crecerá también la Iglesia y se enriquecerá espiritualmente. No sólo aquí, en muchos lugares del mundo revivirán las Iglesias que ya casi están muertas.
Soy la Reina de la paz. ¡Confíen en mí! Desháganse del odio y detengan la guerra con la oración, el perdón y la reconciliación.
Que el mes de mayo de este año sea especialmente consagrado a la oración y a la tarea de la reconciliación, para que las fuerzas celestiales venzan el mal y la oscuridad, que están irrumpiendo en las naciones y en la Iglesia. Únanse a mí y venceremos.
Los mensajes que doy en Medjugorje y en Kurescek se complementan entre sí, por eso considérenlos como uno, como un solo discurso de Dios. Muy poco de estos se refieren sólo a Kurescek. Los mensajes son destinados a todo el mundo.
¡Mis amados hijos sacerdotes! Hoy me alegro especialmente, por todos los sacerdotes que se me consagran, se ofrecen a mi servicio y peregrinan hacia mí. Mis hijos que no se fijan en los tropiezos de los demás y peregrinan hacia mí a Medjugorje y a Kurescek, son una bendición especial. Por eso los bendigo con gran alegría, para que sean mayores iluminadores aun y testigos vivos de cómo Dios vierte su bendición a través de mí.
Kurescek, 6-3-1993
Estábamos rezando el Vía crucis todos juntos. En la duodécima estación (Jesús muere en la cruz), durante la oración se apareció la Reina de la paz. Como siempre caí al piso. María dijo: "¡Mira el amor de Dios!" Después desapareció y en su lugar vi tres cruces, en el medio a Jesús y a sus lados a los ladrones. Cuando miré a Jesús, mi cuerpo se convirtió en una sola masa sufriente. El dolor no duró mucho, lo tapó o anuló la dicha y el amor que nunca antes había logrado vivir; este amor no era mío sino del Señor. Durante esta sensación de dicha y amor escuché una voz desconocida y agradable: "Esto es amor, que es mayor que el sufrimiento". En ese momento vi una interminable multitud de personas. Adelante estaban los sacerdotes, obispos, religiosos y religiosas. Estaban en realidad entremezclados con otras personas, pero eran mayoría. Una voz oculta me dijo nuevamente: "Esto es la humanidad de todo el mundo y todos los tiempos". Junto a esto escuché la voz de Cristo: "¡Padre, perdónales porque no saben lo que hacen!".
Nuevamente se presentaron las cruces ante mí y algunas personas paradas bajo ellas. Por todas partes se escuchaban terribles gritos de insultos y el ladrón de la derecha ha mirado al Señor y le dijo: "¡Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino!" Y el Redentor lo ha mirado y lo redimió: "Hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso".
Jesús mira sobre nosotros, sobre toda la multitud y con la mirada se detiene sobre la mujer que reconoce como la Madre María; a su derecha estaba parada una joven y la izquierda un joven. Jesús dice a María: "¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!" Luego mira al joven y a la joven y dice: "¡Mira, tu Madre!" Cuando dice esto mira por sobre toda la multitud. La voz desconocida agrega: "Desde ahora tienen Madre y Ella los tiene a ustedes". Cristo estira las manos como si no estuvieran clavadas y abraza a toda la multitud. Después de este abrazo no he visto ni oído nada más. Cuando recobré la conciencia estaba llorando de felicidad, emoción y con una plenitud especial. De gran felicidad fue vivir los cortos y terribles dolores y pasar de estos al amor con el cual el Señor salvó al mundo: Todo esto es indescriptible.
Kurescek, 3-4-1993
¡Alabado sea Jesús! Al conmemorar los mayores acontecimientos de la historia de la salvación de la humanidad, que está ante ustedes, y viviendo los misterios divinos mediten el precio con el que Dios nos redimió. Deseo, que en la victoria de la Resurrección, vivan y alcancen su victoria y salvación.
Sin cesar los llamo e invito a la oración. Oren y vivan según el Evangelio. Sólo esta es su arma contra el mal y sólo así resolverán sus problemas.
No admiren la belleza de mis mensajes, sino también acéptenlos y vívanlos.
Permanezcan en la unidad y esfuércense por la unidad de la Iglesia. Estén unidos a sus sacerdotes y obispos. No hablen y no propaguen las equivocaciones de sus sacerdotes. Inclusive si alguno de ellos no fuese buena persona, como sacerdote es dador de las gracias de Dios.
¡Sacerdotes, mis amados hijos! Cuiden de no ir detrás de las ovejas que esperan de ustedes un alimento más fuerte. Caminen ante el rebaño y estén atentos a los que están con hambre y sed de oración y crecimiento espiritual. No consideren a la mayoría que se conforma con la espiritualidad superficial sino que consideren a las pocas ovejas, aunque sea una sola o dos, que desean orar con ustedes y esperan de ustedes ayuda para su crecimiento espiritual. Estas dos ovejas son semilla y bendición para la parroquia y no se quedarán solas.
Abran sus corazones para que puedan recibir la bendición pascual y la mía.
Les doy mi bendición especial a los inválidos, enfermos, personas mayores y abandonados.
Kurescek, 8-5-1993
Soy la Madre de la Iglesia y por eso permanezcan conmigo como miembros vivos integrados al cuerpo, del cual su cabeza es mi Hijo. Declinen el crecimiento solitario y témanlo. Solamente la integración completa en el cuerpo de Cristo les asegura el alimento espiritual correcto. La parte que está separada del Cuerpo está expuesta a la muerte.
Yo ya los invité para que este mes de mayo se reúnan especialmente en oración y vivan más aun el Evangelio, porque sólo así podrán vencer el mal de las fuerzas oscuras. Donde quiera que estén, en cualquier santuario, únanse a mí y por mi medio a la Santísima Trinidad, en la que está su fuerza y salvación. No teman, triunfaremos. El cuerpo sano que se alimenta de un alimento sano resiste a las enfermedades.
El 13 de mayo es mi día de manera especial. En este día estén conmigo por lo menos una hora y juntos oraremos por la santidad y fidelidad de los sacerdotes y por todos los que han hecho sus promesas.
Mis amados hijos sacerdotes, ámense entre ustedes y sean atentos unos con otros. Si alguno se enferma o cae no lo dejen sin ayuda. Que en sus corazones no haya condena, sólo el amor sana y levanta a los caídos. Yo estoy con ustedes, no teman. Sólo el que está sin Madre está sin seguro, débil y es huérfano, al que la vida arroja de aquí para allá peligrosamente. Permanezcan conmigo como hijos amados y estarán a salvo.
Mis hijos todos, especialmente cuiden a los débiles y personas mayores. También ustedes algún día estarán débiles y abandonados.
Que mi bendición los acompañe y sostenga. También ayuden a los débiles llevándoles mi bendición.
Kurescek, 5-6-1993
¡Alabado sea Jesús! El ansia de bienes terrenales, placeres y el lujo ocupa totalmente a las personas. No tienen tiempo para las actividades nobles, la oración ni para Dios. Por eso incluso el creyente se queda con una fe superficial, la claridad disminuye y al final la luz se apaga. Lo gobierna la oscuridad y las fuerzas oscuras consiguen su meta. El amigo se convierte en enemigo y el atacado en atacante. Las familias se desarman, las buenas relaciones entre los vecinos se convierten en tirantez y disputas.
Donde llega a reinar la oscuridad espiritual crece la soberbia, la sensación de independencia de Dios y la sensación de libertad, que son en realidad la esclavitud de las fuerzas oscuras.
Mi dolor es aun mayor si la oscuridad reemplaza la luz en el corazón de un sacerdote cristiano que ya degustó la gracia de Dios y que ya fue merecedor de la revelación. Mi Hijo sufre conmigo en el Cuerpo Místico cuando los creyentes atacados se convierten en atacantes y buscadores de conflictos y odios. Por eso los invito y llamo a que vivan el Evangelio y los mensajes que Dios da por mi medio. Apaguen el fuego de la tensión y desunión en la Iglesia. Permanezcan firmes con el Santo Padre y con sus obispos. Invito a la unidad con los obispos, especialmente a mis amados hijos sacerdotes.
A causa de su fidelidad a Dios, al Evangelio, a mis mensajes y la profundización espiritual serán partícipes de numerosas condenas, oposición, malentendidos y aun mentiras. Consuélense sabiendo que el Salvador sufrió todo esto antes que ustedes y lo sufre también ahora por ustedes.
No están solos, con ustedes estoy yo, su Madre y mi bendición.
Kurescek, 3-7-1993
¡Alabado sea Jesús! Me alegro con ustedes de que estén estrechamente unidos a mí y porque en el mundo se propaga la palabra que por mi medio envía la Santísima Trinidad a todas las personas. Mis consejos, advertencias e instrucciones conquistan los corazones de las personas muy lentamente, pero estoy agradecida a todos ustedes que son ejemplo claro. Su obediencia al Evangelio y a mí, son testimonio para los que todavía estoy esperando que abran sus corazones para la luz y la gracia que llega del cielo por mi medio. Pero temo por aquellos hijos míos que sin fe, con desconfianza y endurecidos impiden que mi llama se encienda con más fuerza. Por eso los invito para que perdonen a todos y oren conmigo por ellos. Perdonen también cuando los hieran con la flecha de la humillación, degradación, sospechas, reproches y calumnias.
Permanezcan alerta y fieles pues viven en tiempos sumamente serios y delante de ustedes se vienen tiempos más graves. Mediten el contenido de mis mensajes, vívanlos y difúndanlos a los demás. Todas mis hijas e hijos son mis colaboradores en la anunciación del Amor y misericordia de Dios que les envía la Santísima Trinidad por mi medio. Esto no es un Evangelio nuevo, esto es la ayuda celestial para la vida según el Evangelio y para la protección ante los peligros que los amenazan. Dios desea que se salven todas las personas, por eso habla por mi medio y vierte una gracia especial sobre la humanidad.
¡Mis amados hijos sacerdotes! Todos los que se abren a mí y a los mensajes del Señor que los da por mi medio, son mi alegría. Pero me entristecen los que se cierran a los documentos que nacen en la Iglesia a través del Espíritu Santo. La ignorancia de los documentos eclesiales ocasiona la oposición a la nueva corriente espiritual que desea renovar la Iglesia y protegerla ante la corriente de los malos espíritus y fuerzas oscuras sobre las cuales ya les estuve previniendo.
Mis hijos sacerdotes, los amo. Me gustaría que estuviesen más estrechamente unidos a mí para que me entiendan mejor y reconozcan la preocupación de Dios, el amor y la gracia que les envía el cielo, por mi medio, a la Iglesia para su misión.
¡Vengan, los estoy esperando! Deseo ayudarles.
Bendigo a todos los que están reunidos aquí y a los que me encomendaron. Especialmente bendigo a los enfermos y débiles.
Kurescek, 7-8-1993
¡Alabado sea Jesús! Mi Corazón se regocija porque, cada vez más, se irradia la llama del amor hacia la Santísima Trinidad, al cual los incentivan mis mensajes que Dios envía a la humanidad por mi medio. Difúndanlos por todo el mundo porque los mensajes son expresión especial de la gracia de Dios. Con esta gracia, la mano de Dios los desea proteger, orientar, advertir sobre los peligros, les da los medios y les muestra las posibilidades para que renovados espiritualmente en la fuerza del Espíritu Santo se puedan oponer eficazmente a las fuerzas del mal que con mucha fuerza y astucia presionan a cada uno y a la Iglesia.
La Iglesia está salvada y salva. Vivan como miembros del Cuerpo salvados y salven. El Hijo de Dios fue ofrecido para toda la gente.
Vigilen y trabajen por la unidad en la Iglesia y la unidad con los sacerdotes, obispos y el Santo Padre.
Opónganse a la irrupción de las ideas no evangélicas y religiones no cristianas. Los obispos son los custodios de la auténtica religión. Ustedes, mis amados hijos son sus ayudantes. Por eso estén firmes a su lado. La unidad con los obispos es su pared de defensa.
Oren, oren y otra vez oren para que no se aparten del camino correcto. El Santo Rosario es su herramienta. Fortalezcan la oración con el ayuno y obras de penitencia.
¡Que los que no me aceptan y dudan de la veracidad de mis mensajes, no sean como agua para el fuego! Estoy con ustedes con mi bendición que les da Dios por mi medio.
Kurescek, 4-9-1993
¡Alabado sea Jesús! Sin la felicidad no hay alegría verdadera, la felicidad está solamente en Dios. Quién está conmigo está en Dios, pues llegué a ser Madre del Hijo por medio de Dios Padre. Permanezcan en mi Corazón porque sólo así vencerán. Los tiempos que están ante ustedes no serán fáciles pero los que permanezcan fieles a Dios y a mí vencerán.
Hijo mío, ante ti hay una prueba muy dura. La cruz será muy pesada pero la podrás soportar porque estoy contigo. Tan duro será como si el mundo se desplomara sobre ti, pero se aclarará todo.
Con agradecimiento bendigo a todos los que están aquí y a los que me piden por ellos. Que la bendición acompañe a todos los que se esfuerzan para que mi voz se extienda en el mundo. Los llamados y advertencias de Dios que reciben, son vertiente del amor de Dios para que se salven todos. Necesitan fuerza y sabiduría y esto lo pueden conseguir en una sola Fuente. ¡Permanezcan obedientes al Evangelio, a mis mensajes y miembros fieles a la Iglesia!
Kurescek, 1-10-1993
¡Alabado sea Jesús! Amadas hijas e hijos, que bien nos sentimos cuando estamos juntos con los corazones sinceros y no con intenciones ocultas. Quien no siente esta belleza es porque todavía no se me acercó para que lo pueda abrazar. Permanezcamos unidos; mejor y más fácil les será. Nuevamente los invito a la oración del Santo Rosario. Que la oración sea su arma y protección en la lucha espiritual. Recen con gusto el Santo Rosario porque junto a la oración de la Santa misa, esta es la oración central. La presencia en la Santa misa y la meditación del Santo Rosario son la cima de la oración y del acercamiento a Dios
Hijo mío, ven aquí cada vez que puedas. La obligación de los primeros sábados no la tienes más. Ve a rezar frecuentemente ante el sagrario donde está el Santísimo. También allí estaré contigo especialmente en los tiempos difíciles. Como mi Hijo fue partícipe de la confortación del ángel en el huerto de Getsemaní, así tú serás partícipe de la mía cuando estés en pruebas, porque te va a parecer que todos te abandonaron. Desde ya te digo: estaré contigo.
Ora mucho y ofrece tu sufrimiento por mis hijos los sacerdotes, especialmente por los que están demasiado lejos de mí y están en pruebas peligrosas.
Bendigo a todos mis hijos, a los que tienen una visión espiritual sana y también a los que están ciegos espiritualmente.
Kurescek, 4-11-1993
Hijos míos les pido que no traten de comprender mis mensajes por las palabras sino por su espíritu. Las palabras los matan y no los dejan comprender bien. Pidan al Espíritu para la comprensión espiritual. Muchas oposiciones a mis mensajes son sólo porque la palabra no es capaz de explicar el significado real y profundo de los mismos.
¡Mis amados hijos sacerdotes! Renuncien al bienestar material que los ocupa demasiado y aleja de la espiritualidad. Son pastores. ¡Cuiden sus ovejas! Su responsabilidad es mucha. ¡Oren para no caer en tentaciones!
Bendigo a todos mis hijos, especialmente a los que sufren, a los enfermos y débiles.
Kurescek, 2-12-1993
Alaba al Señor y agradécele que te llamó y se te manifestó. Dile a las personas que el 10-6-1989 te prometí que llegarías a ser sacerdote. En ese entonces no había esperanzas pero tú me creíste. Eres mío y llegaste a ser mi sacerdote amado. En adelante recibirás los mensajes para los demás sólo de vez en cuando. Te será dado que debes escribir y que decir y así difúndelo a las personas. Dentro de algún tiempo, tú y los demás, entenderán que te estoy encargando ahora. Esto es el comienzo de tu nueva misión.
No estés preocupado. Tu tarea es orar, cuidarte de la tentación del orgullo y de que te alejes de la voluntad de Dios. Cuida de que no quites ni cambies lo que te será inspirado.
Muchas personas más buscarán ayuda en ti pero fíjate de no obrar solo y en tu nombre. El Señor es tu fuerza, sabiduría y conocimiento.
Ofrece las santas misas pero ofrécete también tú mismo.
Permanece fiel a la promesa que hiciste cuando fuiste ordenado sacerdote. Se fiel y obediente a Dios, la Iglesia, al obispo y a través de él al Santo Padre. Esto será fuente de tus fuerzas.
Te bendigo a ti como así a todos mis amados hijos los sacerdotes y a todos mis hijos.