Conversación bajo los Alpes en Kamnik

 

padre Francisco Spelic

 

Entrevista con el sacerdote vidente, padre Francisco Spelic.

El jueves 6 de febrero de 1997, el jefe de redacción de "Mohorjeva druzba" (editorial católica) de Celje, Matija Remse me condujo al aun nevado Zalog, cerca de Celje. Sobre la región de Gorenjska el cielo estaba soleado, celeste y salpicado de nubes grises. A las nueve de la mañana tocamos el timbre en la casa parroquial. El padre Spelic ya nos estaba esperando. Hemos conversado por tres horas y completamos esta entrevista con otras dos horas el día 14 de marzo de 1997. Agradezco al padre Spelic por su cordial predisposición.

Alojz Rebula
 
 

Estimado padre Spelic, cuando en su libro autobiográfico "Volveré al Padre" (Celje 1990) estuvo Ud. terminando su hasta entonces autobiografía - juventud, comunismo, militancia, docencia, conversión - ardía en Ud. un deseo, no muy conciente, de llegar a ser sacerdote...

En principio desee llegar a ser diácono permanente. El arzobispo Pogacnik se preocupó por esta idea mía, la que llevó a la conferencia episcopal de Yugoslavia pero allí y a pesar de su optimismo no tuvo éxito. En ese entonces en Yugoslavia no había diáconos permanentes.

Sí después, y en tiempos en que escribí el libro, nació en mí el deseo de llegar a ser sacerdote. ¡Llegar a ser sacerdote! ¡Poder ofrecer una sola santa misa! Pero, ¿cómo atreverme a desear algo así? Tenía yo más de cuarenta años, era casado y detrás de mí tenía solamente cinco años de estudio teológico.

¿Qué perspectiva de vida tenía entonces, hacia el final de sus estudios de teología?

Servir a mi esposa que en ese tiempo enfermó (y luego estuvo postrada y enferma por 20 años), ocuparme de mi casa, de los frutales, del colmenar...

Pero el libro de su vida se abría en un nuevo e igualmente dramático como insospechado capítulo: en la comunicación con el mundo invisible. Llegó entonces un anuncio secreto. ¿Fue en Medjugorje, no?

Sí, sucedió en Medjugorje...

Dígame: ¿Consideró Ud. los acontecimientos de Medjugorje siempre como aténticos a pesar de las reservas o incluso enfrentamientos de la jerarquía de la Iglesia de la antigua Yugoslavia?

Cuando en el año 1987 fui por primera vez a Medjugorje estuve allí más que nada como un observador turístico y no como peregrino; indefinido, neutral ni a favor de las apariciones ni en contra. Pero cuando fui allá la segunda vez, miren que me pasó.

En aquella época los videntes de Medjugorje se reunían en la sacristía de la derecha. Tuve interés por ver como era por dentro ese lugar, era nada más que curiosidad. Quise entrar pero cuando apoyé solo un pie en el interior, me atacó un llanto convulsivo completamente incomprensible. Ciertamente, no estuve ni triste ni feliz, estuve totalmente indiferente y de golpe me atacó ese llanto convulsivo al que no pude evitar. Así entonces estuve llorando solo en ese lugar hasta que pude calmarme un poco. Pero cuando después salí y vi a un compañero de viaje le di la espalda para que no viera como me esforzaba para contener el llanto. Esta tensión me duró unas dos horas más, así me aparté de mis compañeros peregrinos para que no me vieran la cara. Pero estando en la sacristía, al primer llanto, me dije: "¡María, aquí pues, me estuviste esperando!"

El segundo acontecimiento conmovedor llegó un año después, el 18 de abril de 1988, en esa ladera pedregosa que llaman Crnica. En el lugar de la primera aparición, los peregrinos nos dispersamos por aquí y por allí. Me quedé solo. Estuve así parado y de repente escuché una voz masculina y fuerte, recalco una voz masculina: "Encontrarás una medalla de la Madre de Dios, la cruz y parte de un santo rosario. Entonces comenzará un nuevo período de tu vida". Los demás peregrinos no escucharon la voz.

El próximo acontecimiento me sucedió un año después, el 10 de junio de 1989, justo allí entre las piedras y los matorrales de Crnica unos 50 metros más allá de la cruz. Pasó en la mañana justo a las 9,50 horas.

Ya por entonces algunos peregrinos querían hablar conmigo de sus dificultades. Los recibía sentado sobre una roca. Cuando se alejó la última peregrina comencé a agradecer y rezar por mis visitantes. Mientras estaba así rezando y mirando hacia el suelo, de repente vi una cruz y una parte de un rosario. Les muestro: los dos oscurecieron como pueden ver. Cuando quise tirar lo encontrado y ya estiraba la mano me invadió el pensamiento: esto es pues una cruz, no la puedo tirar. Los guardé en el bolsillo interior del saco. Luego no sé que más estuvo pasando conmigo. Caí inconciente al piso y vi a María que flotaba en el aire sobre un matorral.

Perdone por la pregunta más trivial, la pregunta más periodística, a pesar de que sé que no hay respuesta para ella. Pero igualmente: ¿cómo era la Señora?

No es posible describirla. No sé contestar a esta pregunta. Así mismo, si fuera yo pintor o escultor no sería capaz de representarla. Solamente puedo decir que este fue un acontecimiento de felicidad indescriptible, al tener la visión real, la sensación de la presencia divina y la voz de la Señora. Cuando recobré la conciencia recién me di cuenta que estuve acostado en el suelo, llorando y llorando sin consuelo, de felicidad. Los peregrinos ya se habían ido. Estaban reuniéndose en la plataforma al lado del ómnibus delante de la iglesia y notaron mi ausencia. Vinieron a buscarme tres peregrinas, convencidas de que estando enfermo del corazón me había dado un ataque. Hablaban ya de las camillas. "Déjenme tranquilo, déjenme solo, vi a María" les dije. Me senté sobre una piedra. Después cuando pasé al lado del matorral, sobre el que estaba María, vi sobre una rama esta cadenita. No estaba sencillamente colgada, sino que estaba arrollada y bien abrochada, lo que demostraba que no la ha perdido alguien sino que fue arrollada a propósito en la rama. Cuando la tomé, por su peso me pareció que era de oro. Entonces me preocupé porque no era mío. ¿Qué hago? Miré el cielo y pedí: Dios, por medio del primer sacerdote que encuentre, hazme saber que debo hacer con esta cadenita.

Cuando llegué hasta la iglesia vi a un sacerdote franciscano que estaba esperando personas para confesar. Me acerqué y le pregunté: "¿Habla esloveno o croata? "Croata," fue la respuesta. Le pregunté que podía hacer con la cadenita encontrada en Crnica. "Hermano, guarda esto como un recuerdo de la Señora", me respondió.

Estando por cuarta vez en Medjugorje vi nuevamente a María en el mismo lugar. A causa de las dificultades con mis piernas, caminaba con un bastón mientras que en la otra mano tenía un bolsito. Cuando durante la visión una fuerza me tiró al suelo contra las piedras, saltaron para un lado el bastón y para el otro el bolsito. Cuando recobré el conocimiento y quise recoger el bastón vi junto a él algo metálico... Esto es. "Mira que es eso que está en el suelo," le dije a una peregrina. Ella levantó y miró lo encontrado. "Una imagencita del Sagrado Corazón de Jesús," dijo ella.

Tanto a la cadenita como a la imagencita no le doy demasiada importancia. Son para mí sólo un caro recuerdo. Pero le doy importancia a la cruz porque esta ha sido anunciada.

¿Qué fue lo que le despertaba la fe en la veracidad de las apariciones? ¿Tuvo Ud. siempre esta fe?

Siempre, menos cuando estuve en Medjugorje por primera vez. Pero ya, al año siguiente, durante la primer aparición allí, tuve que apartar cualquier duda. En esa oportunidad María me dijo: "Ten paz, Dunja (mi pequeña y difunta nieta) está conmigo y reza por Ud. Si vas a amar el sacerdocio serás sacerdote."

Esto fue dicho en el año 1989, cuatro años antes de la muerte de mi esposa. Ella murió en el año 1993. Debo agregar que el anuncio de María no me alegró precisamente. Antes bien, me inquietó y preocupó. Sacerdote ¿pues cómo con mis años y estando casado? Mas tarde sufrí pensando que con mis dudas pude ofender a la Señora...

¿En qué circunstancias estudiaba? De cómo en las mañanas después de su trabajo de sereno en una fábrica iba hasta Ljubljana a la facultad de Teología lo describió en su autobiografía. ¿Qué opinaba su esposa sobre su estudio de teología y sobre toda su orientación hacia lo espiritual?

Comencé estudiar teología en el año escolar 1969/70. Mi esposa vivió durante veinticinco años más. No se opuso ni a mi estudio de teología ni a mi orientación espiritual... Nos poníamos de acuerdo en todo.

¿Cómo se ha sentido entre los jóvenes teólogos? ¿Y entre los profesores? ¿Cómo lo aceptaron? ¿No hubo algún recelo a causa de su pasado en el partido comunista?

Estos fueron tiempos en que el régimen operaba también con provocadores por eso sospechas sí hubo. "Te mirábamos con recelo, no te teníamos confianza," me reconocieron después algunos. Seguramente esta desconfianza ha sido influenciada también porque yo no vivía en el seminario. Solo en épocas de exámenes y por un par de semanas vivía con los franciscanos. Pero algunos compañeros y profesores confiaron en mí desde un principio.

¿Qué materias de la teología le interesaban especialmente? ¿La dogmática, las Santas Escrituras, la mística? ¿Tuvo Ud. alguna dificultad con el estudio?

Me interesaba la dogmática. Especialmente me interesaban las Sagradas Escrituras. Tuve dificultades con la filosofía, precisamente a causa del latín. Las conferencias se daban en esloveno, pero las tesis principales eran en latín y en los exámenes, los profesores se fundamentaban en éstas.

¿Qué profesores recuerda en especial?

Muy comprensivos fueron los profesores Miklavcic, Strle, Janzekovic, Aleksic. En una oportunidad fui al profesor Strle a justificar que todavía no pude preparar su materia, a pesar de que ya expiró el plazo. La conversación sobre el examen de la materia se estiró bastante. "¿Tiene la libreta? ," me preguntó al final. "Si, la tengo..." " Démela, el examen ya está terminado".

Una cosa es el estudio de la teología y otra la ordenación sacerdotal. ¿El camino hacia la ordenación fue difícil? ¿En que aspectos? ¿Cuál fue la predisposición de la jerarquía de la Iglesia hacia usted?

Hasta mi ordenación de diácono no hubo ningún problema. Las críticas comenzaron a escucharse después de la ordenación. Se escuchaban también después de la ordenación sacerdotal. ¡Todo lo que tuvo que soportar el arzobispo!

Bueno, lo que tuve que soportar de una familia venida desde el otro lado del océano, Canadá, de mis compatriotas de Suha krajina, el término de crítica es por lejos demasiado benigno. La visita de esas cinco personas - tres hermanos y dos hermanas - fue mas bien una catástrofe hogareña. ¿Por qué fue? Me acusaron de que fui el culpable de la muerte de su padre, que si no fui yo que debería saber quien fue.

"De su padre no sé otra cosa que, fue muerto en la guerra, pero quien fue el culpable de su muerte no se," les respondí. Pero mi habitación en Javornik nunca vivió semejante ofuscación y escándalo.

"¿Fue toda una flagelación, no?" Dijo luego una señora que escuchó del otro lado de la pared, refiriéndose a lo que pasó. Bueno, no todos fueron tan vulgares, dos de ellos no lo fueron. Pero le pasó más o menos lo mismo a un pariente de ellos al que acusaban también de la muerte de su padre...

Ud. me preguntó, que cómo me veía la jerarquía eclesiástica. El arzobispo Sustar me quería y yo quisiera de corazón retribuirle con mi trabajo de sacerdote auxiliar y pastorear lo mejor posible en este lugar, que me dio para su asistencia espiritual.

Así también, me quería el obispo Lenic. Me confortaba si alguna vez el viejo arzobispo Pogacnik fue olvidadizo o brusco conmigo.

Cuando fue ordenado el teólogo Jurak (hoy capellán en Gozd cerca de Kamnik), tan martirizado por Udba - policía secreta comunista, el obispo Lenic dijo: "Ahora estoy esperando la ordenación de Spelic." Aunque en ese entonces estuve casado todavía...

Con un amigo visitamos al obispo Lenic un mes antes de su muerte. " Estoy esperando que venga María a buscarme" nos dijo desde su cama con una santa predisposición...

Bueno, puedo decirle que el obispo Stanko Lenic también estuvo entre mis visiones. Vi cómo María estaba suspendida sobre él, mientras estaba postrado en su cama.

Yo estuve en su primer misa, la iglesia de Brezje estaba llena hasta el último rincón. ¿Cómo vivió ese día? ¿O vivió más profundamente su ordenación sacerdotal en Bohinjska Bistrica?

Viví más profundamente mi ordenación que mi primer misa. Mi primer misa ni siquiera la desee demasiado. Mi expectativa más profunda fue para la ceremonia de ordenación, a pesar de que estuvieron allí también algunos enemigos.

Después de su ordenación, ¿estuvo interesado en alguna ocupación sacerdotal en especial? ¿Dónde?

Sí, tuve que interesarme, pues un sacerdote debe dedicarse a la gente. En Bohijska Bistrica estuve trabajando como diácono. Estuve muy feliz allí. Nos comprendíamos muy bien con el capellán Fortuna. Los de Bohinjska Bistrica son personas que no aceptan fácilmente a extranjeros pero cuando lo aceptan, lo aceptan en serio. Ahora me vienen a visitar en ómnibus. En Bohinjska Bistrica viví mi crecimiento espiritual. Todas las noches de viernes a sábados durante dos años y medio los pasé arrodillado delante del Santísimo, durante el invierno dentro de la capilla y durante el verano en la iglesia. Esto lo hacía porque sentía una necesidad interior muy fuerte. Como ayudante espiritual en Jesenice vivía en la casa vieja en Javornik, en el domicilio del capellán anterior al lado de una inválida muy grave. Hasta la iglesia parroquial tenía media hora de distancia, pero en la casa tenía una capilla. Allí pasé muchas noches en oración.

¿Cómo pasaban las noches de oración en Bohinjska Bistrica?

Rápido. Esas horas fueron cortas, muy cortas...

¿Llegó Ud. allí a alguna vivencia especial?

Una noche sentí la proximidad de María, sin haberme dado cuenta. Esa noche, a las dos de la mañana, en la capilla, se sintió un perfume muy fuerte y especial, parecido al perfume de un ciclamen del bosque. Estuve solo en la capilla. ¿Quién traería ese maravilloso perfume? Fui a oler las flores alrededor del tabernáculo pero el perfume no provenía de allí. El perfume duró una media hora. Entonces desapareció tan rápidamente como apareció. Que se trataba de la presencia de María, me di cuenta años más tarde lejos de Bohinjska Bistrica, en la duodécima estación del Vía crucis en el monte Krizevac en Medjugorje.

Yo presidía el Vía crucis para los peregrinos sobre esos caminos pedregosos. Rezaba libremente por inspiración. Allí reconocí el mismo perfume que en la capilla de Bohinjska Bistrica. Caí sobre mis rodillas y comencé a llorar. Nadie más olía ese perfume. Las personas del ómnibus miraban extrañados por mi caída y mi llanto.

Desde Jesenice vine aquí a Zalog. Siendo diácono todavía, recibía personas de Eslovenia, pero aquí vienen mayormente extranjeros, especialmente alemanes, austríacos, suizos, belgas, del sur de Tirol, también italianos de Gorica y Trieste, y últimamente también croatas. Hasta ahora un solo esloveno de Gorica.

¿Cómo pudieron enterarse sobre usted?

No tengo idea. Nunca hice publicidad sobre mí. Bueno, hasta ahora vinieron por lo menos cincuenta sacerdotes extranjeros. Muchos sacerdotes están en dificultades hoy en día. Incluso por el celibato. Hay muchas caídas por esta razón.

¿Cómo mira el celibato?

El celibato es una gran gracia.

¿Lo visitó algún obispo?

No, pero había contactos indirectos.

¿Lo visita alguna vez algún compañero comunista de antes?

Sí, como a un sacerdote porque desean una confesión o una conversación espiritual. No como un partizano a otro partizano. También vinieron los de la guardia nacional así como sus oficiales para confesarse. Cuando el año pasado celebré una misa en Kocevski Rog, me guiaba allí - no conozco ese bosque - un ex guardia nacional, mi compañero de la primaria, Estanislao Sustersic, hoy en día mi buen amigo. ¡Si entre todos los partizanos y de la guardia nacional supieran darse la mano como nosotros dos...!

Si usted viviera en Italia los medios lo atormentarían. Posiblemente más los liberales que los católicos. ¿La prensa eslovena se interesó por Ud., a pesar de su ocupación partidaria y provincial anterior? ¿Llegaban a Ud. también personas que no tenían intenciones amistosas?

El periodista Lesar de Dnevnik quería escribir sobre mí. Pero lo despedí. Estoy en contra de los sensacionalismos.

Personas no amigables no vinieron a mí, aparte de la familia ya mencionada de Canadá...

Un nuevo capítulo en su vida, el de mayor repercusión pública, con una ventana hacia lo invisible: Kurescek. La capilla al centro de la región escarpada de Dolenjska, que hace decenas de años estuvo en ruinas, está hoy brillantemente renovada y es la meta de la cada vez mayor cantidad de peregrinos, también desde más allá de las fronteras de Eslovenia. Justamente en el último mensaje del 4 de enero de 1997, la Señora manifestó algo de decepción por los peregrinos eslovenos... Dijo esto:

"En Kurescek había peregrinos de todos los continentes. Puedo decir que fueron más numerosos que los peregrinos eslovenos. ¿Desean perder las bendiciones que ya estuvieron recibiendo?"

En resumen, el revivido Kurescek está siendo un centro de peregrinación Mariana en Eslovenia además de los ya tradicionales Brezje, Ptujska gora, Sveta gora... ¿Cómo entonces comenzó todo esto?

Kurescek comenzó en Medjugorje el 9 de diciembre de 1989, cuando tuve otra aparición en la que la Señora me dijo: "Hijo ama mi Corazón y el de mi Hijo. Invita y exhorta a las personas que por medio de mi Corazón acudan al de mi Hijo para que encuentren la verdadera paz que todos tanto necesitan... Renueven la oración en el lugar olvidado y abandonado. Te bendigo."

En el lugar olvidado y abandonado... Es lo que le dije al sacerdote José Razinger, capellán en Koroska Bela, que estuvo en la peregrinación. Al instante dijo: "¿Es esto Kurescek?" "¿Dónde es esto?" Pregunté - Yo no conocía Kurescek ni siquiera por el nombre. "Sólo sé que es una capilla Mariana que está en ruinas allá del lado de Dolenjska," respondió. Y miren, al día siguiente fue en búsca de Kurescek y encontró las ruinas de la vieja capilla. Así comenzó. Después de un mes y medio, el 29 de enero de 1990, durante una aparición María me encargó. "Vayan a Kurescek, permanezcan me fieles, soy la Reina de la paz."

Diez días después, el 10 de febrero de 1990, nos reunimos unos ocho o nueve, más sacerdotes que laicos - sus nombres están registrados - y nos fuimos a Kurescek. Nos paramos ante las ruinas donde quedaba levantada solamente una parte de una pared y el pequeño campanario, pero estaba quemado porque hace unos años hicieron en él la fogata del primero de mayo. Entonces, al lado de la capilla exterior y sin que me diera cuenta, caí sobre las piedras. En la aparición María me dijo:

"Soy la Reina de la paz, renueven la oración en este lugar. Reúnanse aquí con mi Corazón y el de mi Hijo.

Enseguida levanten los símbolos de la fe y de oración. Cuanto antes comiencen con el santo sacrificio del altar, cada vez que puedan, hasta que llegue a ser permanente. Preparen un lugar provisorio para la santa misa, así el que la celebre pueda estar bajo techo. Aquí se celebrarán los oficios religiosos hasta que se construyan la casa y la iglesia, donde me estableceré como Reina de la paz y derramaré la paz"

Este será un lugar de gracias, lugar de sanaciones de las enfermedades y heridas del alma. El que acuda a este lugar teniendo fe en mi Corazón y en el de mi Hijo será sanado y merecedor de la paz que solamente puede dar el cielo. Hijas e Hijos que están en la Renovación, cuiden de que no esté sola los primeros jueves, viernes y sábados. Estos días visítenme en este lugar y yo los bendeciré.

Amen al Amor, mi Corazón es el camino hacia él. ¡Ámense entre ustedes! El amor es más grande que Satanás, quien los va a tentar en muchas ocasiones. ¡Permanezcan fieles y oren! Yo estaré con ustedes. No demuestren nada, yo demostraré. Aprendan de mis mensajes que di en Medjugorje. Los bendigo.

No temas. Las pruebas serán grandes. El dolor es tu educador. Yo estoy contigo. Te bendigo"
 
 

¿Es verdad que durante una aparición le fue anunciada y mostrada una nueva y gran iglesia, que se construiría en el lugar del refugio de montañistas?

No en el lugar del refugio, pero unos 200 metros mas adelante hacia la capilla, al oeste del refugio, en un vallecito llano, he visto el lugar y la iglesia. Cuando íbamos caminando por el camino pedregoso una fuerza me tiró al piso. Vi a Jesús que sostenía la iglesia sobre Su cabeza y la tenía con las dos manos. La iglesia era de dos pisos, simbolismo de tres, la vi consagrada a la Santísima Trinidad. Para saber cómo sería la iglesia, nos encomendamos, con una novena al obispo Vovk. Pues era este uno de los cuatro obispos que en la aparición estaban parados en los cuatro ángulos de la iglesia. El primero fue Baraga, el segundo Slomsek, el tercero Vovk y al cuarto no lo reconocí ni pude distinguirlo.

En esa misma aparición sobre las piedras, la visión se presentó como la Reina de la paz. También vi la vieja iglesia, construida en los tiempos de las invasiones Turcas, sobre ese cerro, adecuado para las fogatas de advertencia (de allí su nombre), consagrada a la Reina de la paz. De la vieja iglesia salvaron la renovada imagen de María, después de que estuviera esperando 45 años su regreso, en Zelimlje.

De Kurescek podemos decir entonces, que se está convirtiendo en un lugar privilegiado de María con irradiación de gracias especiales más allá de las fronteras de Eslovenia. ¿Es posible decir que este privilegio se irradia también con acontecimientos que son característicos para estos lugares como son por ejemplo visiones especiales, sanaciones y conversiones?

De las apariciones visuales no hablaré, si bien podría citar como testigo a una persona cuya confianza es para mí del cien por cien. Así mismo sobre las sanaciones dejo la palabra a los posibles beneficiados aunque también conozco algo de esto.

Pero puedo ofrecerles algunos acontecimientos de la esfera espiritual en donde según mi punto de vista la intervención Divina es evidente.

El primer ejemplo que también podríamos titular el fin de una dependencia alcohólica. Corresponde a un esloveno de Koroska que a pesar de haber estado hospitalizado ocho veces no pudo salir del alcoholismo. Muchas veces intentó abstenerse pero nunca pudo lograrlo. Ya caía en el delirio cuando su esposa pudo convencerlo de que la acompañara a Kurescek. Le prometió que ese día no beberá nada. Pero ya antes de la santa misa - la misa era en alemán - se emborrachó tanto que terminó sentado en el suelo. No en la silla, sino en el suelo. Durante la celebración yo estuve detrás del altar. Después de la misa, las personas comenzaron a caminar de rodillas alrededor del altar, según una antigua costumbre de los peregrinos. El hombre del cual hablo caminaba en cuatro patas - como los animales - y su esposa detrás de él normalmente. Cuando se me acercó éste señor, una fuerza interior me incitó de que yo adelantara mi pierna izquierda de tal modo que le cortara el paso. Cuando así lo detuve le impuse las manos y oré sobre él. Recé más o menos así: "¡Señor, libra a este hombre de la carga que lleva!" Luego lo dejé pasar. Su esposa (como me lo contó después ella misma) estuvo rezongando afuera: ¿Porqué detuvo a mi marido, este barbudo, para que la fila tuviera que detenerse?" Cuando salí de la iglesia me señalaba a mí y decía: "¡Este es!" Después de más o menos un año y medio la vi nuevamente en Kurescek. Me llamó, se presentó como la esposa de aquel alcohólico y dijo: ¡"Desde entonces mi marido no volvió a probar nada de alcohol!" Hoy, después de tres años sigue sobrio. La señora ahora viene a Kurescek como traductora entre las comunidades alemanas, pues yo no sé alemán. Me aseguró que su esposo no siente más la necesidad de alcohol.

Otro ejemplo podría titular el fin de un odio. A Kurescek vinieron en dos distintos grupos de peregrinación, dos hermanas de Prekmurje (a decir verdad una era de Prekmurje y la otra de Gorenjska), que a causa de la disputa de la herencia hace ya veintiocho años que no se hablaban. Cuando casualmente se encontraron en Kurescek, sin mediar palabra cayeron en un fuerte abrazo y entre llanto se pidieron mutuo perdón. Kurescek las liberó de casi treinta años de odio.

Tercer ejemplo o el encuentro de Dios. Un hombre de alrededor de sesenta años y no creyente llevó a Kurescek en su auto a su creyente esposa. Mientras yo confesaba al aire libre comenzó a caminar inquieto de arriba para abajo junto a la fila de las personas que estaban esperando ser confesadas. Hacía esto una y otra vez sin parar hasta que comenzó a ponerme nervioso. Cuando ya le iba a advertir de esta incomodidad, pues podría escuchar a los que se confesaban. Pero mira, el hombre también se puso en la fila y lloraba mucho. Cuando llegó hasta mí, me dijo: "No soy creyente pero no pude separarme de usted. Quise irme de aquí pero no pude. Dígame que está ocurriendo conmigo." A continuación tuvimos una conversación espiritual y le dije: "Lo estaba visitando la misericordia de Dios y su llanto también es señal de la misericordia divina." Llegó hasta el punto en que me dijo: "¿Podría confesarme?" Y así hizo su confesión de la vida desde su época escolar en adelante. Cuando terminó de confesarse había terminado la misa. "¡Ni siquiera podré comulgar!", se quejó. Detrás de él estaban esperando para la confesión seis personas más. Pero lo consolé: " Le daré la comunión yo, espere un poco."

¿Cómo podría nombrar esto de otra manera que, un acontecimiento del lugar de gracias?

En los ejemplos que mencionó participan personas mayores que en su juventud tuvieron alguna educación cristiana. En ellos hubo que despertar el cristianismo de su letargo. ¿Cómo es con los jóvenes, los que corresponden a la generación socialista, que no tuvieron ninguna educación religiosa, lo que pudieron recibir en sus familias fue destruido por el ateísmo oficial unido al materialismo práctico?

En Kurescek se encuentran con Dios también los jóvenes. Les cito el ejemplo de un joven deportista.

También en esta ocasión estuve confesando en Kurescek. Y se acerca un joven. Se acerca y calla, calla tanto tiempo que le digo sorprendido: "¿Vino usted a confesarse, verdad?" "Yo no sé que es eso." Le dije que vaya a su sacerdote que le va a explicar. Ciertamente fue y el sacerdote le aconsejó un curso catecumenal. Pero las obligaciones del entrenamiento - del cual dependía su subsistencia - no se lo permitían. Por eso le aconsejé que pues busque un sacerdote que lo pueda preparar para recibir los sacramentos. Me buscó a mí aunque no me conocía. Detrás de él llegaron otros seis más, bautizados pero no confirmados y de diferentes profesiones...

Para usted entonces, Kurescek se convirtió en una parada de vida importante. Pero con esto las sorpresas de la eternidad no se terminaron. ¿Cuándo fue la primera vez que se dio cuenta de tener en su cuerpo la sangre de los estigmas de Cristo? ¿En ese momento le fue dada alguna explicación? ¿Le aparecieron todas las llagas al mismo tiempo?

Yo mismo nunca dije que fueran las llagas de Cristo. Si otros hablan y escriben de esto es en contra de mi voluntad. Sí es verdad que tengo heridas. Vea aquí por ejemplo, en la frente, que ahora están cerradas, circundan mi cuero cabelludo en forma de corona.

¿Cuándo comenzó esto?

El 17 de setiembre de l987, en las aguas termales del centro atómico medicinal de Podcetrtek, mientras acompañaba a mi esposa que estaba enferma. Un día la acompañé al balneario donde tenía su terapia. Después de veinte minutos regresé a buscarla. Cuando entré mi esposa me dijo asustada: "¿Qué te ha pasado? ¿Te has caído?"

"No."

"¿Te ha pegado alguien? ¿Te has tropezado con algo?"

"No," le respondí malhumorado, "¿porqué preguntas?"

"Pues, estás lleno de sangre."

Hasta entonces no me di cuenta de la sangre, pero mientras rezaba antes de esto, tuve la sensación de que me quemaba alrededor de la cabeza y pensé en un dolor de cabeza. Entonces pasé mi mano sobre la frente y vi sorprendido la sangre.

Esta no corría en surcos sino gota a gota. Unos meses anduve con la cabeza sangrando. Unos días después, el 2 de octubre de 1987 recibí las heridas de los pies, después en las manos, mas tarde en los hombros y por último en el pecho.

Me pregunta sobre el sufrimiento de estas heridas. Sobre esto no hablaría. Pero puedo decir que una de mis tareas espirituales, si lo desea carisma, es el sufrimiento.

Me fue dicho: "Hasta el final de tus días, todos los días jueves, viernes y sábados en las noches tendrás tu tiempo de sufrimiento."

Estos sufrimientos duran la mayoría de las veces una hora y media, a veces más, a veces menos. El dolor de las heridas abiertas nunca es fuerte pero sí de las cerradas. Las heridas se abren alternativamente por dos o tres meses, a veces por seis. Hasta ahora me sometí a ocho revisiones médicas, como designó la comisión que nombró el arzobispo. La comisión tiene ahora los exámenes. Me interrogaron por seis horas y grabaron todo. El resumen de las conversaciones fue enviado al arzobispo quien todavía espera la opinión de la comisión investigadora. Si ya la redactaron, no sé.

Sobre los sufrimientos que le provocan los símbolos de la Pasión, no puede Ud. hablar. ¿Pero es verdad lo que escuché, que este sufrimiento está asociado con una singular dicha?

Algunos, entre ellos también los sacerdotes, me dijeron, que es imposible, lo que digo, es decir que entre el peor de los sufrimientos siento la mayor de las dichas.

Según mi humilde opinión tendríamos que recordar el párrafo de San Pablo: "Superabundo gaudio in omni tribulatione mea - Dentro de todo mi sufrimiento estoy rebosando de felicidad." Deberíamos ser conscientes que aquí estamos fuera de la psicología escolar. Pero tengo una pregunta de otra índole. ¿Cómo ve la situación religiosa en la Eslovenia actual? ¿O escucha Ud. en sus apariciones alguna opinión al respecto? En la conversación menciona las "fuerzas oscuras".

María, muchas veces ya mencionó las fuerzas oscuras que irrumpen en la Iglesia. La Iglesia eslovena no está exenta de esto, si bien en Eslovenia la situación no es la peor. Aquí en Zalog por ejemplo, donde viven 900 personas, concurren a la santa misa dominical 250, lo que es un porcentaje aceptable.

De todos modos el mal está obrando. Las fuerzas oscuras se infiltran especialmente desde Austria e Italia. El peor peligro son los francmasones, si bien a simple vista demuestran la mejor buena predisposición hacia la Iglesia...

Para nosotros, los laicos, la fe es pues la fe: un océano de secretos que discernimos en un amanecer con niebla. Para Ud. padre Spelic - así lo desea la Señora, que lo llamemos, y no señor (como se llama a los sacerdotes en Eslovenia) es la fe digámoslo así, experiencia de vida, experimento. ¿Ud. todavía debe tener fe después de haber visto?

Es cierto, detrás de mí tengo una linda vivencia, pero lejos de lo perfecto, es decir el que Dios ha preparado para los que lo aman: lo que el ojo todavía no ha visto, ni el oido escuchado, ni el corazón sentido. Ciertamente mucho me ha sido dado, especialmente el hecho de que fui atraído hacia María, la enviada de Dios.

A su, no diré humildad, porque no me gusta esta expresión, pero autenticidad, que significa lo mismo, no le agradará, si expreso mi opinión como laico y por lo tanto poco importante, que su caso es seguramente el privilegio del cielo, por primera vez en la historia - por lo que yo sé - dado a un integrante de la Nación eslovena. Quien sabe si esto no es un regalo adicional para nuestro despegue nacional. Pero nuestra nación es por un lado demasiado pragmática y por el otro ya está demasiado descristianizada para que pueda apreciar y valorar adecuadamente este privilegio. Aparte de esto está también en medio de esto nuestro complejo de inferioridad. También a un estigmatizado le damos más valor si es extranjero. En algún otro ambiente sería distinto, ¿no le parece?

Así es por ejemplo con la vidente francesa Marte Robin para quien el reconocido filósofo católico y miembro de la Academia francesa Jean Guitton escribió un libro.

Sobre esta pregunta María respondió en el ya mencionado mensaje del 4 de enero de 1997: "Los creyentes eslovenos respondieron muy bien a las primeras invitaciones y se pusieron a su disposición. La iglesia de Kurescek fue reconstruida tan rápido que hasta el no creyente puede sorprenderse. Que este ardor continuara, pero comenzó a declinar..." - Pero, a Kurescek llegan peregrinos desde Canadá, EEUU, Australia...

Y en este mensaje leo una imputación, que me parece grave y que provocará la conocida objeción de la iglesia, so pretexto de que la Madre de Dios pues no puede estar en contra de los obispos. Bueno, yo me acuerdo de las palabras de Maritain que la frase: "Mulier taceat in Ecclesia - Que la mujer calle en la Iglesia" para la Virgen María no vale. Y también en las apariciones de La Salette, las cuales la Iglesia ya reconoció, María dijo algunas palabras fuertes a cuenta del sacerdocio de entonces... De todos modos el párrafo del mensaje en cuestión es:

"Antes del comienzo de la guerra clamé varios años en Medjugorje: arrepiéntanse, reconcíliense, sean portadores de paz y difúndanla, pero la mayoría no aceptó la invitación. Millones de creyentes de todo el mundo peregrinaron a Medjugorje pero la Iglesia local no se plegó y no aceptó mi llamado. Sólo individualmente y mis hijos franciscanos escucharon el clamor de la "Gospa - Señora" y hasta ellos fueron humillados y agobiados por los sacerdotes locales..."

¿Qué agregaría a esto?

Yo diría que la acusación de María no es dicha a cuenta de toda la Iglesia católica, pero a la local en concreto, a la Iglesia croata.

En Eslovenia fue algo distinta la posición hacia Medjugorje. Los obispos eslovenos sabían de varios sacerdotes que a pesar de ser desaconsejado o bien prohibido por la jerarquía eclesiástica guiaban las peregrinaciones a Medjugorje, pero no tomaban medidas contra los sacerdotes, si bien ellos mismos también habían firmado estas disposiciones.

Especialmente interesante me parece, de algún modo cariñosamente católico, que en su galería de visiones encontramos también a grandes cristianos eslovenos, que ya se mudaron desde este lado de Eslovenia hacia la eternidad.

Y, curiosidad de curiosidades, me parece que entre estos también hay una persona quien fue nuestro contemporáneo y que como cristiano, ni que decir como obispo tuvo que vivir su calvario de parte del comunismo esloveno. En mente tengo al sucesor de Rozman el arzobispo Vovk...

Al obispo Vovk, María no sólo me lo mencionó sino que también me lo mostró en Kurescek. Fue el 1 de marzo de 1990. Mientras hablaba - en su mensaje en esta ocasión se refería a los sacerdotes - detrás, a la izquierda de María, se apareció la imagen del obispo que al igual que María flotaba sobre la tierra. Giró suavemente y miró la imagen, la señaló con su mano izquierda y dijo:

"Él, el obispo Antonio Vovk rezó mucho y se preocupó para que la Iglesia tuviera suficientes sacerdotes. Tuvo muchas preocupaciones a causa de los peligros que sufrían sus sacerdotes, por eso es su intercesor en el cielo. Acudan a mí y a él con las peticiones por las vocaciones sacerdotales y por los diferentes peligros, aflicciones y pruebas de los sacerdotes..."

María se acordó nuevamente del obispo Vovk el 4 de octubre de 1994 cuando dijo en la aparición en Kurescek:

"A todos mis hijos pido: oren, ayunen y reparen con amor por los pecados en contra del amor. Recomienden a sus sacerdotes al obispo Antonio Vovk. Encomiéndense también en sus necesidades."

En febrero de 1991 María me encargó que durante todo el mes de mayo los creyentes nos reuniéramos en todos sus Santuarios y rezáramos por la paz y la reconciliación. En ese entonces dijo: "¡Oren, oren todo el mes de mayo!" En verdad en las iglesias se reunían muchas personas. Las multitudes concurrían a Kurescek.

En junio fue la guerra. Para Eslovenia concluyó en diez días. ¿Es posible asegurar seriamente que algunas pistolas pudieron expulsar al ejército colosalmente armado que posteriormente por algunos años devastó a Bosnia? ¿No podría este ejército convertir en polvo a Eslovenia si no hubiera habido protección divina?

¿Qué podría aconsejar al esloveno cristiano de hoy en día?

Nada más que lo que dijo María: vivan el evangelio y los mensajes que les manda Dios por medio de mí. Y la respuesta que da María, no yo, dice: permanezcan fieles a las promesas que dieron a Dios y a sus prójimos: las promesas bautismales, las promesas matrimoniales, las promesas del orden sagrado y la oración diaria del breviario.

Y al sacerdote con respecto a la prédica, le daría yo este consejo: arrodíllate ante el Santísimo tanto tiempo como vayas a predicar después.

¿Cómo podría evitar, en esta entrevista, el tema tan actual ya hace varios años entre nosotros, es decir sobre la reconciliación? Yo temo que nunca vaya a suceder; que hasta el final de la historia el lado no católico le reproche al católico colaboración y el lado católico al no católico el comunismo con sus atrocidades. ¿Qué opina usted?

La reconciliación como se la imaginan algunos no es posible. Si hablamos de los tiempos de la guerra hay que reconocer que hubo atrocidades de parte de los dos lados, pues la guerra es un baile del diablo sin mirar quien toca el acordeón.

Por eso, lo que ocurrió en el período después de la guerra, por todas esas atrocidades no hay palabras adecuadas. Para esto tendría que haber un reconocimiento oficial. Los muertos deberían tener el derecho al certificado de defunción. Y de los recordatorios que nadie se atrevería a profanar...

¿Terminaríamos con algún tema teológico? ¿Le interesaba la dogmática, no es cierto? En esta conversación mencionó las fuerzas oscuras que irrumpirían en la Iglesia. Y sin embargo algunos teólogos dudan de su existencia y están los que hasta la niegan.

El diablo existe. Y es fuerte y astuto. Pero es temeroso. Le teme a Cristo. Lo que más teme, si le digo: "¡En nombre de la sangre de Jesús te mando que huyas de mí!"

Personalmente diría que tiene algo que ver con él. ¿También corporalmente?

Corporalmente no. Pero lo siento. Pues todo aquel que se esfuerza por ser de Dios es mucho más vulnerable de sus ataques que quién no se preocupa por Dios.

¿Por consiguiente cree también en los ángeles?

Totalmente.

Debemos terminar. Tiene visitas.

Si, mi compañero, quien era de la guardia nacional, de quien le hablé. El que me guiaba por Kocevski Rog, cuando fui allí a celebrar la santa misa. Stanko Sustersic que volvió de Australia en donde trabajó en centrales hidroeléctricas en las montañas nevadas... Ve, la reconciliación entre nosotros está realizada...