Todos somos pecadores. Esto es cierto. ¿Pero, puede ser esto para nosotros un motivo de hipocresía y excusa para volver a caer en el mismo pecado? ¡No! El apóstol San Pablo dice: " Me estoy esforzando por la perfección pero no la logré todavía." El acento está en "me estoy esforzando". Esto quiere decir: me esmero sin cesar por la perfección.
Si a pesar del esfuerzo sincero y permanente la persona no logra permanecer en estado de gracia (sin pecado) que crea y tenga fe en la misericordia de Dios que lo volverá a llevar a un nuevo comienzo. El arrepentimiento vivido y la reconciliación sacramental son la gracia especial de Dios que da la paz a las almas.
¿Cómo puede protegerse cada persona para no caer nuevamente en el mismo pecado?
Si pecó en colaboración con otra persona o personas, que después del arrepentimiento y del sacramento de la reconciliación diga a la persona con la cual ha pecado, que no va a colaborar más con ella o con ellos en el mismo. A veces puede ser necesario también que diga que el motivo de la no colaboración en el pecado es la conversión, el nuevo descubrimiento, la vivencia de la misericordia de Dios, etc.
Después de la vivencia de la misericordia de Dios es indispensable alejarse de la nueva ocasión de pecado y evitar a la persona (personas) que lo induciría nuevamente al mismo.
¿Debemos apartarnos de esta persona? ¡No! Pero nuestra relación debe permanecer en una distancia especial para que no haya oportunidades para la tentación y el convencimiento para la colaboración pecaminosa. En los encuentros casuales e inesperados es necesario permanecer en un saludo respetuoso y con las palabras indispensables y luego separarse. Así por ejemplo, las llamadas telefónicas, las felicitaciones por correspondencia y parecidos pueden ser el camino a la tentación y la reincidencia del pecado.
¿Cómo es posible lograr esto, especialmente, si se está ligado sentimentalmente a esta persona? ¿Cómo se puede renunciar a él (ellos) si tuvo o podría tener beneficios económicos o beneficios sociales como por ejemplo: progreso en el trabajo, etc.?
La mayoría de las veces una persona no tiene fuerzas propias para lograr esto, especialmente si de alguna manera depende de la persona con la cual estuvo pecando. Pero la persona lo puede todo con Él – con Dios uno y trino, que le da la fuerza necesaria. La fuente de esta fuerza es el esfuerzo por la nueva vida según el Evangelio y la oración.
Del mismo modo es necesario rechazar todos los indicios o sugerencias para colaborar en el pecado sin considerar las promesas o beneficios que se podrían obtener.
Frecuentemente, el camino a las recaídas en el pecado puede ser también: las miradas y contactos tentadores o besos públicos con la excusa que estos son muestras de amistad o aun de hermandad cristiana.
Por tanto, cuando alguien pecó con una persona o grupo de personas, y por la misericordia de la reconciliación con Dios ha experimentado el arrepentimiento con el propósito firme que se va a esforzar de no pecar más, que se cuide de cualquier nueva oportunidad de colaboración del pecado y que rece mucho para lograr esto. Pues el ya viejo refrán dice: "Es mejor y más fácil evitar que remediar".
La Reina de la paz dijo en una oportunidad". Yo, su Madre, soy la pureza. Les deseo ayudar en la protección ante la recaída en el pecado y ante las malas compañías. Cuidaré su pureza y la fidelidad matrimonial. ¡Sigan siendo mis hijos y no teman!"
Padre Francisco Spelic
31 de agosto de 1999